“No tengo tiempo para orar, pues trabajo”

Puede ser la respuesta de muchas personas que en su diario quehacer no encuentran un espacio para el diálogo con el Señor, es decir, para orar y es ahí, donde nosotros podemos decir: “Le tengo la solución”: El Camino Diario de Oración Personal.
Esto es, lo que podemos vivenciar al visitar a los atareados empleados de diferentes empresas que nos abren un espacio “limitadísimo” para compartir nuestra experiencia de oración. Y así, en medio, del cansancio laboral, el desgano de “tener” que hacerle caso al jefe y el desdén de aquellos que se dicen “cristianos” y que no nos asumen a nosotros como hermanos empezamos la tarea de dar la experiencia de nuestro encuentro con el Señor a través de la lectura orante de La Palabra.
Estos son los nuevos escenarios que estamos enfrentando con esta “salida de casa” para llevar la tarea encargada en la misión de “Enseñar a Otros a Orar con La Palabra”. Son escenarios no arreglados con anterioridad, no dispuestos, sin ninguna logística, con un público muchas veces puesto allí por obligación, pero es entonces, donde precisamente se saca lo que sólo el Señor ha dado y enseñado: Su Palabra, que no está vacía ni muerta, sino que rebosa y da vida.
Ayer estuvimos en la Cooperativa del Hospital Erasmo Meoz, COOHEM, y pudimos compartir al equipo de empleados esta nuestra vivencia diaria de oración. Damos gracias a Dios por tan generosa apertura y confiamos en él estos corazones que necesitan de su amor.
La misión continua!
Esto es, lo que podemos vivenciar al visitar a los atareados empleados de diferentes empresas que nos abren un espacio “limitadísimo” para compartir nuestra experiencia de oración. Y así, en medio, del cansancio laboral, el desgano de “tener” que hacerle caso al jefe y el desdén de aquellos que se dicen “cristianos” y que no nos asumen a nosotros como hermanos empezamos la tarea de dar la experiencia de nuestro encuentro con el Señor a través de la lectura orante de La Palabra.
Estos son los nuevos escenarios que estamos enfrentando con esta “salida de casa” para llevar la tarea encargada en la misión de “Enseñar a Otros a Orar con La Palabra”. Son escenarios no arreglados con anterioridad, no dispuestos, sin ninguna logística, con un público muchas veces puesto allí por obligación, pero es entonces, donde precisamente se saca lo que sólo el Señor ha dado y enseñado: Su Palabra, que no está vacía ni muerta, sino que rebosa y da vida.
Ayer estuvimos en la Cooperativa del Hospital Erasmo Meoz, COOHEM, y pudimos compartir al equipo de empleados esta nuestra vivencia diaria de oración. Damos gracias a Dios por tan generosa apertura y confiamos en él estos corazones que necesitan de su amor.
La misión continua!
