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Novena de preparación a la Fiesta de la Misericordia - Séptimo día. (Jueves de Pascua. Diario, 1224-1225)

Jesús pide: Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican Mi misericordia de modo especial y sumérgelas en Mi misericordia.

Novena de preparación  a la Fiesta de la Misericordia - Séptimo día. (Jueves de Pascua. Diario, 1224-1225)

Séptimo día.

(Jueves de Pascua. Diario, 1224-1225)

 1. Oración inicial.

Te saludo, misericordiosísimo Corazón de Jesús, (Diario 1321)

O Letanías de la Divina Misericordia. (Diario 949)

 

  1. Intención del día:

Jesús pide: Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican Mi misericordia de modo especial y sumérgelas en Mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron Mi Pasión y penetraron más profundamente en Mi espíritu. Ellas son un reflejo viviente de Mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con un resplandor especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte. (Diario, 1224)

III. Contemplamos:

Muéstrame, oh Dios, tu misericordia,

según la compasión del Corazón de Jesús. (Diario 1298)

 

Contempla los sentimientos de Jesús en la cruz por quienes viven en su Misericordia: “Son un reflejo viviente de Mi Corazón compasivo”.

- Sus sentimientos: ternura.

Jesús dirige una mirada cálida y amorosa que surge de su mismo corazón lleno de amor. Mira con ternura a todos los que se identifican con su corazón misericordioso y está dispuesto a defenderles en todo momento.

Meditamos

  1. Experiencia de santa Faustina:

Todas las almas que Adoren Mi misericordia y propaguen la devoción invitando a otras almas a confiar en Mi misericordia no experimentarán terror en la hora de la muerte. Mi misericordia las protegerá en ese último combate” (Diario, 1540). “… en la hora de la muerte no seré para ellas un Juez, sino el Salvador Misericordioso”. (Diario, 1075)

 

  1. La Buena Noticia de la paz (cfr. Ef 2,17):

Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; * pues tales son los adoradores que el Padre quiere.

Dios es espíritu, y los que lo adoran deben adorarlo en espíritu y en verdad.

Pues tales son los adoradores que el Padre quiere.    (Jn 4, 23-24)

El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles. La misericordia del Señor dura siempre, su justicia pasa de hijos a nietos: para los que guardan la alianza, y recitan y cumplen sus mandatos. (Sal 103,8-10)

 

  1. Meditemos con la Santa Iglesia, madre y maestra.

Vivir con fidelidad, alegría y entusiasmo la riqueza de la misericordia divina.

Papa Francisco. Carta apostólica ‘Misericordia et misera' nro 5

 

Es tiempo de mirar hacia adelante y de comprender cómo seguir viviendo con fidelidad, alegría y entusiasmo la riqueza de la misericordia divina. Nuestras comunidades continuarán con vitalidad y dinamismo la obra de la nueva evangelización en la medida en que la «conversión pastoral»[3], que estamos llamados a vivir, se plasme cada día, gracias a la fuerza renovadora de la misericordia. No limitemos su acción; no hagamos entristecer al Espíritu, que siempre indica nuevos senderos para recorrer y llevar a todos el Evangelio que salva.

En primer lugar estamos llamados a celebrar la misericordia. Cuánta riqueza contiene la oración de la Iglesia cuando invoca a Dios como Padre misericordioso. En la liturgia, la misericordia no sólo se evoca con frecuencia, sino que se recibe y se vive.

Así, en la oración de la Iglesia la referencia a la misericordia, lejos de ser solamente parenética, es altamente performativa, es decir que, mientras la invocamos con fe, nos viene concedida; mientras la confesamos viva y real, nos transforma verdaderamente. Este es un aspecto fundamental de nuestra fe, que debemos conservar en toda su originalidad: antes que el pecado, tenemos la revelación del amor con el que Dios ha creado el mundo y los seres humanos. El amor es el primer acto con el que Dios se da a conocer y viene a nuestro encuentro. Por tanto, abramos el corazón a la confianza de ser amados por Dios. Su amor nos precede siempre, nos acompaña y permanece junto a nosotros a pesar de nuestros pecados.

  1. Oramos
  2. Oremos con santa Faustina: (Diario, 1225)

 

Oración a Jesús: Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge en la morada de Tu compasivisimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de Tu misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios Mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en Tu misericordia, y unidas a Ti, cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Estas almas no serán juzgadas severamente, sino que Tu misericordia las protegerá en la hora de la muerte.

 

Alabemos la Misericordia Divina:

El alma que ensalza la bondad de su Señor

Es por Él particularmente amada.

Está siempre al lado de la fuente viva

Y saca gracias de la Divina Misericordia. (Diario, 1225)

 

Oración al Padre:

Padre eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran Tu mayor atributo, es decir, Tu misericordia insondable y que están encerradas en el compasivisimo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones, desbordantes de gozo, Te cantan, oh Altísimo, un cántico de misericordia. Te suplico, oh Dios, muéstrales Tu misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en Ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo: A las almas que veneren esta infinita misericordia Mía, Yo Mismo las defenderé como Mi gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte. 

  1. Reza la Coronilla de la Divina Misericordia según la intención del dia, que en tu oración el Señor te hace recordar.

 

  1. Oración final:

Oh Jesús dulcísimo que Te has dignado permitirme a mi miserable conocer esta insondable misericordia Tuya; oh Jesús dulcísimo que quisiste benignamente que yo hablara al mundo entero de esta inconcebible misericordia Tuya, he aquí hoy tomo en las manos estos dos rayos que brotaron de Tu Corazón misericordioso, es decir, Sangre y Agua, y las derramo sobre toda la faz de la tierra para que toda alma experimente Tu misericordia y, al experimentarla, la adore por los siglos infinitos. (Diario 836)

  1. Ser instrumento de Paz.

Para ser “instrumento de Paz.” con un misionero o un ministro de la Eucaristía podrías acompañarle a hacer visitas a enfermos llevando la Misericordia Divina de acción o de palabra.