Novena de preparación a la Fiesta de la Misericordia - Sexto día. (Miércoles de Pascua. Diario, 1220-1223
Jesús pide: Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños, y sumérgelas en Mi misericordia

Sexto día.
(Miércoles de Pascua. Diario, 1220-1223)
- Oración inicial.
Te saludo, misericordiosísimo Corazón de Jesús, (Diario 1321)
O Letanías de la Divina Misericordia. (Diario 949)
- Intención del día:
Jesús pide: Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños, y sumérgelas en Mi misericordia. Éstas son las almas más semejantes a Mi Corazón. Ellas Me fortalecieron durante Mi amarga agonía. Las veía como Ángeles terrestres que velarían al pie de Mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir Mi gracia; concedo Mi confianza a las almas humildes. (Diario, 1220)
III. Contemplamos:
Muéstrame, oh Dios, tu misericordia,
según la compasión del Corazón de Jesús. (Diario 1298)
Contempla los sentimientos de Jesús en la cruz hacia los humildes: “Las veía como Ángeles terrestres … Me fortalecieron durante Mi amarga agonía”.
- Sus sentimientos: bondad y sensibilidad ante la humildad..
Jesús, manso y humilde de corazón, es sensible a los humildes y a los niños. Su humildad toca su corazón y les mira con amor y dulzura, reconoce su dignidad de hijos de Dios.
Meditamos:
- Experiencia de santa Faustina:
Oh, qué bella es un alma humilde; (...). A tal alma Dios no niega nada; tal alma es omnipotente, ella influye en el destino del mundo entero; a tal alma Dios la eleva hasta su trono y cuanto más ella se humilla tanto más Dios se inclina hacia ella, la persigue con Sus gracias. (Diario 1306).
- La Buena Noticia de la paz (cfr. Ef 2,17):
Cristo Jesús, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y, al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! (Filipenses 2,5-8)
- Meditemos con la Santa Iglesia, madre y maestra.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios
San Teófilo de Antioquía, (+183). A Autólico. (Libro 1, 2. 7).
Si tú me dices: «Muéstrame a tu Dios», yo te responderé: «Muéstrame primero qué tal sea tu persona», y entonces te mostraré a mi Dios. Muéstrame primero si los ojos de tu mente ven, si los oídos de tu corazón oyen.
Del mismo modo, en efecto, que los que gozan de la visión corporal perciben lo que sucede aquí en la tierra y examinan las cosas opuestas entre sí —como son la luz y las tinieblas, lo blanco y lo negro, lo deforme y lo hermoso, lo proporcionado y lo que no lo es, lo mesurado y lo desmesurado, lo que rebasa sus límites y lo que es incompleto—, y lo mismo podemos decir con respecto a lo que es objeto de audición —los sonidos agudos, graves, agradables—, así también acontece con los oídos del corazón y los ojos de la mente, con respecto a la visión de Dios.
Efectivamente, Dios se deja ver de los que son capaces de verlo, porque tienen abiertos los ojos de la mente. Porque todos tienen ojos, pero algunos los tienen bañados en tinieblas y no pueden ver la luz del sol. Y no porque los ciegos no la vean deja por eso de brillar la luz solar, sino que ha de atribuirse esta oscuridad a su defecto de visión. Así tú tienes los ojos entenebrecidos por tus pecados y malas acciones.
El alma del hombre debe ser nítida como un espejo reluciente. Cuando en un espejo hay herrumbre, no puede el hombre contemplar en él su rostro; del mismo modo, cuando hay pecado en el hombre, no puede éste ver a Dios. Pero, si quieres, puedes sanar; confíate al médico y él punzará los ojos de tu mente y de tu corazón. ¿Quién es este médico? Dios, que por su Palabra y sabiduría creó todas las cosas, ya que, como dice el salmo: La Palabra del Señor hizo el cielo; el Aliento de su boca, sus ejércitos. Eminente es su sabiduría. Con ella fundó Dios la tierra; con su inteligencia consolidó los cielos, con su ciencia brotaron los abismos y las nubes destilaron rocío.
Si eres capaz, oh hombre, de entender todo esto y procuras vivir de un modo puro, santo y piadoso, podrás ver a Dios; pero es condición previa que haya en tu corazón la fe y el temor de Dios, para llegar a entender estas cosas. Cuando te hayas despojado de tu condición mortal y hayas revestido la inmortalidad, entonces estarás en disposición de ver a Dios. Porque Dios resucitará tu cuerpo, haciéndolo inmortal como el alma, y entonces, hecho tú inmortal, podrás contemplar al que es inmortal, si ahora crees en él.
- Oramos
- Oremos con santa Faustina: (Diario, 1221-1223)
Oración a Jesús: Jesús, tan misericordioso, Tu Mismo has dicho: Aprendan de Mí que soy manso y humilde de corazón. Acoge en la morada de Tu compasivisimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios Mismo. Estas almas tienen una morada permanente en Tu compasivisimo Corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad.
Alabemos la Misericordia Divina:
De verdad el alma humilde y mansa
Ya aquí en la tierra respira el paraíso,
Y del perfume de su humilde corazón
Se deleita el Creador Mismo. (Diario 1222)
Oración al Padre: Padre eterno, mira con misericordia a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza Tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, Te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que Te proporcionan, bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén. (Diario 1223)
- Reza la Coronilla de la Divina Misericordia según la intención del dia.
- Oración final:
Oh Jesús dulcísimo que Te has dignado permitirme a mi miserable conocer esta insondable misericordia Tuya; oh Jesús dulcísimo que quisiste benignamente que yo hablara al mundo entero de esta inconcebible misericordia Tuya, he aquí hoy tomo en las manos estos dos rayos que brotaron de Tu Corazón misericordioso, es decir, Sangre y Agua, y las derramo sobre toda la faz de la tierra para que toda alma experimente Tu misericordia y, al experimentarla, la adore por los siglos infinitos. (Diario 836)
- Ser instrumento de Paz.
Tu compromiso de misericordia para “Instrumento de Paz.” con un prójimo necesitado de misericordia hoy: puede ser un pobre, habitante de la calle, o un niño, que se te acerca. Le saludarás amablemente y harás una obra de caridad con él.
