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Novena de preparación a la Fiesta de la Misericordia - Tercer día. (Domingo de Pascua. Diario, 1214-1215)

Jesús pide: Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Estas almas Me consolaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura. (Diario, 1214)

Novena de preparación  a la Fiesta de la Misericordia - Tercer día. (Domingo de Pascua. Diario, 1214-1215)

Tercer día.

(Domingo de Pascua. Diario, 1214-1215)

 

  1. Oración inicial.

Te saludo, misericordiosísimo Corazón de Jesús, (Diario 1321)

O Letanías de la Divina Misericordia. (Diario 949)

  1. Intención del día:

Jesús pide: Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Estas almas Me consolaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura. (Diario, 1214)

III. Contemplamos:Muéstrame, oh Dios, tu misericordia,

según la compasión del Corazón de Jesús. (Diario 1298)

Contempla los sentimientos de Jesús en la cruz por las personas devotas: “Me consolaron a lo largo del Vía Crucis”.

- Sus sentimientos: gratitud.

Para Jesús nada se escapa de su mirada. Reconoce en los devotos de la Misericordia el amor dispensado en cada detalle, Le agradan sus oraciones, valora su esfuerzo y su disponibilidad.

Meditamos:

  1. Experiencia de santa Faustina:

Jesús: No te abismes en tu miseria, eres demasiado débil para hablar; mira más bien Mi Corazón lleno de bondad, absorbe Mis sentimientos y procura la dulzura y la humildad. Sé misericordiosa con los demás como Yo soy misericordioso contigo y cuando adviertas que tus fuerzas de debilitan, ven a la Fuente de la Misericordia y fortalece tu alma, y no pararás en el camino. (Diario 1486)

 

  1. La Buena Noticia de la paz (Ef 2,17):

 “Como se alzan los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor para quienes le temen; tan lejos como está el oriente del ocaso aleja Él de nosotros nuestras rebeldías” (Sal 103,11-12).

 

  1. Meditemos con la Santa Iglesia, madre y maestra.

Nuestra ofrenda espiritual

Tertuliano, (160-220) Sobre la oración. (Cap. 28-29)

 

   El Evangelio nos enseña qué es lo que pide el Señor: Llega la hora —dice— en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque Dios es espíritu y, por esto, tales son los adoradores que busca. Nosotros somos los verdaderos adoradores y verdaderos sacerdotes, ya que, orando en espíritu, ofrecemos el sacrificio espiritual de la oración, la ofrenda adecuada y agradable a Dios, la que él pedía, la que él preveía.

 

   Esta ofrenda, ofrecida de corazón, alimentada con la fe, cuidada con la verdad, íntegra por la inocencia, limpia por la castidad, coronada con el amor, es la que debemos llevar al altar de Dios, con el acompañamiento solemne de las buenas obras, en medio de salmos e himnos, seguros de que con ella alcanzaremos de Dios cualquier cosa que le pidamos.

 

   ¿Qué podrá negar Dios, en efecto, a una oración que procede del espíritu y de la verdad, si es él quien la exige? Hemos leído, oído y creído los argumentos que demuestran su gran eficacia.

 

En tiempos pasados, la oración liberaba del fuego, de las bestias, de la falta de alimento, y sin embargo no había recibido aún de Cristo su forma propia.

¡Cuánta más eficacia no tendrá, pues, la oración cristiana! Ciertamente, no hace venir el rocío angélico en medio del fuego, ni cierra la boca de los leones, ni transporta a los hambrientos la comida de los segadores (como en aquellos casos del antiguo Testamento); no impide milagrosamente el sufrimiento, sino que, sin evitarles el dolor a los que sufren, los fortalece con la resignación, con su fuerza les aumenta la gracia para que vean, con los ojos de la fe, el premio reservado a los que sufren por el nombre de Dios.

En el pasado, la oración hacía venir calamidades, aniquilaba los ejércitos enemigos, impedía la lluvia necesaria. Ahora, por el contrario, la oración del justo aparta la ira de Dios, vela en favor de los enemigos, suplica por los perseguidores. ¿Qué tiene de extraño que haga caer el agua del cielo, si pudo impetrar que de allí bajara fuego? La oración es lo único que tiene poder sobre Dios; pero Cristo no quiso que sirviera para operar mal alguno, sino que toda la eficacia que él le ha dado ha de servir para el bien.

Por esto, su finalidad es servir de sufragio a las almas de los difuntos, robustecer a los débiles, curar a los enfermos, liberar a los posesos, abrir las puertas de las cárceles, deshacer las ataduras de los inocentes. La oración sirve también para perdonar los pecados, para apartar las tentaciones, para hacer que cesen las persecuciones, para consolar a los abatidos, para deleitar a los magnánimos, para guiar a los peregrinos, para mitigar las tempestades, para impedir su actuación a los ladrones, para alimentar a los pobres, para llevar por buen camino a los ricos, para levantar a los caídos, para sostener a los que van a caer, para hacer que resistan los que están en pie.

Oran los mismos ángeles, ora toda la creación, oran los animales domésticos y los salvajes, y doblan las rodillas y, cuando salen de sus establos o guaridas, levantan la vista hacia el cielo y con la boca, a su manera, hacen vibrar el aire. También las aves, cuando despiertan, alzan el vuelo hacia el cielo y extienden las alas, en lugar de las manos, en forma de cruz y dicen algo que asemeja una oración.

¿Qué más podemos añadir acerca de la oración? El mismo Señor en persona oró; a él sea el honor y el poder por los siglos de los siglos.

  1. Oramos
  2. Oremos con santa Faustina: (Diario, 1215)

Oración a Jesús: Jesús infinitamente compasivo, que desde el tesoro de Tu misericordia les concedes a todos Tus gracias en gran abundancia, acógenos en la morada de Tu clementisimo Corazón y nunca nos dejes escapar de Él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor Tuyo con que Tu Corazón arde por el Padre celestial.

 

Alabemos la Misericordia Divina:

Son impenetrables las maravillas de la misericordia, No alcanza sondearlas ni el pecador ni el justo, Miras a todos con compasión, Y atraes a todos a tu amor.

 

Oración al Padre: Padre eterno, mira con misericordia a las almas fieles como herencia de Tu Hijo y por su dolorosa Pasión, concédeles Tu bendición y rodéalas con Tu protección constante para que no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los Ángeles y los santos, glorifiquen Tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

  1. Reza la Coronilla de la Divina Misericordia según la intención del dia.

- Presenta al Señor Jesús esas personas que son testimonio de vida espiritual, y sumérgelas en Su Misericordia Divina.

  1. Oración final:

Oh Jesús dulcísimo que Te has dignado permitirme a mi miserable conocer esta insondable misericordia Tuya; oh Jesús dulcísimo que quisiste benignamente que yo hablara al mundo entero de esta inconcebible misericordia Tuya, he aquí hoy tomo en las manos estos dos rayos que brotaron de Tu Corazón misericordioso, es decir, Sangre y Agua, y las derramo sobre toda la faz de la tierra para que toda alma experimente Tu misericordia y, al experimentarla, la adore por los siglos infinitos. (Diario 836)

  1. Ser instrumento de Paz.

Tu compromiso de misericordia con una persona que es testimonio en tu parroquia o vecindario.

¿Cuál cualidad le conoces que podrías imitar para crecer en tu espiritualidad?

 

Buena es la oración con el ayuno y la limosna; pues libra de la muerte y purifica de todo pecado. Ella hace alcanzar misericordia y obtiene la vida eterna. Tb 12, 8. 9