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Novena de preparación a la Fiesta de la Misericordia Primer día - (Viernes Santo. Diario, 1210-1211)

Jesús pide: Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de Mi misericordia. De esta forma Me consolarás de la amarga tristeza [en] que Me sume la pérdida de las almas. (Diario, 1210)

Novena de preparación  a la Fiesta de la Misericordia Primer día - (Viernes Santo. Diario, 1210-1211)

Novena de preparación

a la Fiesta de la Misericordia

 «¡Si también tú reconocieras hoy

lo que conduce a la paz!» (Lc 19, 42)

 

Primer día.

(Viernes Santo. Diario, 1210-1211)

  1. Oración inicial para todos los días.

Te saludo, misericordiosísimo Corazón de Jesús, (Diario 1321) o Letanías de la Divina Misericordia. (Diario 949)

  1. Intención del día:

Jesús pide: Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de Mi misericordia. De esta forma Me consolarás de la amarga tristeza [en] que Me sume la pérdida de las almas. (Diario, 1210)

III. Contemplamos:

Tiempo de mirar el corazón de Cristo, paz nuestra, y acudir a Él. “Muéstrame, oh Dios, tu misericordia, según la compasión del Corazón de Jesús.” (Diario, 1298)

Contempla los sentimientos de Jesús en la cruz hacia los pecadores: “… la amarga tristeza [en] que Me sume la pérdida de las almas.”

 - Sus sentimientos:   Su tristeza.

Jesús esta triste, ofendido y abandonando y no obstante mira con amor y compasión, y quiere ser consolado. Por nosotros muere en la cruz y nos da una nueva oportunidad para levantarnos del pecado.

Observa Mi Corazón misericordioso y reproduce su compasión en tu corazón y en tus acciones, de modo que tú misma, que proclamas al mundo Mi misericordia, seas inflamada por ella. (Diario 1688)

  1. Experiencia de santa Faustina:

… “Por ti permití que Mi Sagrado Corazón fuera abierto por una lanza, y abrí la Fuente de la Misericordia para ti. Ven y tomas las gracias de esta fuente con el recipiente de la confianza. Jamás rechazaré un corazón arrepentido, tu miseria se ha hundido en el abismo de Mi misericordia. ¿Por qué habrías de disputar Conmigo sobre tu miseria? Hazme el favor, dame todas tus penas y toda tu miseria y Yo te colmaré de los tesoros de Mis gracias.” (Diario, 1485)

 

  1. La Buena Noticia de la paz (Ef 2,17):

   La prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores. Y ahora que estamos justificados por su sangre, con mayor razón seremos librados por él de la ira de Dios. (Rom 5, 8-9)

  1. Meditemos con la Santa Iglesia, madre y maestra.

La cruz de Cristo fuente de toda bendición y origen de toda gracia. San León Magno, (390-461). Sermón 8 Sobre la pasión del Señor, 6-8

Nuestro entendimiento, iluminado por el Espíritu de la verdad, debe aceptar con corazón puro y libre la gloria de la cruz, que irradia sobre el cielo y la tierra, y penetrar con su mirada interior el sentido de las palabras del Señor, cuando habla de la inminencia de su pasión: …

“Ahora viene la condenación de este mundo; ahora el señor de este mundo va a ser arrojado fuera. Y yo, cuando sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí.”

  ¡Oh admirable poder de la cruz! ¡Oh inefable gloria de la pasión! En ella se encuentra el tribunal del Señor, el juicio del mundo, el poder del crucificado.

   Atrajiste a todos hacia ti, Señor, a fin de que el culto de todas las naciones del orbe celebrara, mediante un sacramento pleno y manifiesto, lo que se realizaba en el templo de Judea sólo como sombra y figura.

  Ahora, en efecto, es más ilustre el orden de los levitas, más alta la dignidad de los ancianos, más sagrada la unción de los sacerdotes; porque tu cruz es la fuente de toda bendición, el origen de toda gracia; por ella, los creyentes reciben, de la debilidad, la fuerza, del oprobio, la gloria y, de la muerte, la vida. Ahora, asimismo, abolida la multiplicidad de los antiguos sacrificios, la única oblación de tu cuerpo y sangre lleva a su plenitud los diferentes sacrificios carnales; porque tú eres el verdadero Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo; y así, en tu persona, llevas a la perfección todos los misterios, para que todos los pueblos constituyan un solo reino, del mismo modo que todas las víctimas ceden el lugar al único sacrificio.

   Confesemos, pues, hermanos, lo que la voz del bienaventurado maestro de las naciones, el apóstol Pablo, confesó gloriosamente: Sentencia verdadera y digna de universal adhesión es ésta: Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.

   En efecto, tanto más admirable es la misericordia de Dios para con nosotros, cuanto que Cristo murió, no por los justos o los santos, sino por los pecadores y los injustos; y, como era imposible que la naturaleza divina experimentase el aguijón de la muerte, tomó, naciendo de nosotros, una naturaleza que pudiera ofrecer por nosotros.

   Ya mucho antes amenazaba a nuestra muerte con el poder de su propia muerte, diciendo por boca del profeta Oseas: Oh muerte, yo seré tu muerte; país de los muertos, yo seré tu aguijón. Al morir, en efecto, se sometió al poder del país de los muertos, pero lo destruyó con su resurrección; sucumbiendo al peso de una muerte que no hacía excepción, la convirtió de eterna en temporal. Porque lo mismo que en Adán todos mueren, en Cristo todos serán llamados de nuevo a la vida. 

  1. Oramos.

Deseo la salvación de las almas; ayúdame, hija Mía, a salvar las almas. Une tus sufrimientos a Mi Pasión y ofrécelos al Padre Celestial por los pecadores. (Diario, 1032)

  1. Oremos con santa Faustina: (La Novena, Diario 1211)

Oración a Jesús: Jesús tan misericordioso, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu muy compasivo Corazón y nunca nos dejes salir de Él. Te lo suplicamos por Tu amor que Te une al Padre y al Espíritu Santo.

Alabemos la Misericordia Divina:

Oh omnipotencia de la Divina Misericordia Salvación del hombre pecador, Tú [eres] la misericordia y un mar de compasión, Ayudas a quien Te ruega con humildad

Oración al Padre: Padre eterno, mira con misericordia a toda la humanidad, y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el Corazón de Jesús lleno de compasión, y por su dolorosa Pasión muéstranos Tu misericordia para que alabemos su omnipotencia por los siglos de los siglos. Amén.

  1. Reza la Coronilla de la Divina Misericordia según el pedido recibido del Maestro Resucitado. (La persona que vive en el pecado que el Señor te hizo recordar y ora por ella).
  1. Oración final:

Oh Jesús dulcísimo que Te has dignado permitirme a mi miserable conocer esta insondable misericordia Tuya; oh Jesús dulcísimo que quisiste benignamente que yo hablara al mundo entero de esta inconcebible misericordia Tuya, he aquí hoy tomo en las manos estos dos rayos que brotaron de Tu Corazón misericordioso, es decir, Sangre y Agua, y las derramo sobre toda la faz de la tierra para que toda alma experimente Tu misericordia y, al experimentarla, la adore por los siglos infinitos. (Diario 836)

 Señor Jesucristo, que dijiste a tus Apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen

  1. Ser instrumento de Paz.

Tu compromiso de misericordia para ser “Instrumento de Paz” con alguien a quien cuestionas o rechazas por su condición moral.