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El libro de la Pasión

Espiritualidad de la Misericordia, Espiritualidad del Discípulo Misionero.

El libro de la Pasión

En el hoy de nuestro continente latinoamericano, se levanta la misma pregunta llena de expectativa: "¿Maestro, ¿dónde vives?” (Juan 1,38), ¿dónde te encontramos de manera adecuada para “abrir un auténtico proceso de conversión, comunión y solidaridad?” ¿Cuáles son los lugares, las personas, los dones que nos hablan de ti, nos ponen en comunión contigo y nos permiten ser discípulos y misioneros tuyos? (DA, 245)

El discípulo de la Misericordia también se hace esta pregunta, en este mundo tan convulsionado: “Maestro donde estás? Donde vives? Donde podremos encontrar tu Misericordia?”, “¿dónde te encontramos de manera adecuada para “abrir un auténtico proceso de conversión, comunión y solidaridad?” ¿Cuáles son los lugares, las personas, los dones que nos hablan de ti,  nos ponen en comunión contigo y nos permiten ser discípulos y misioneros tuyos?”

Santa Faustina también en sus tiempos busco incesantemente la respuesta a tantas inquietuds que llevaba en su corazón, como mujer abierta a la gracia del Espíritu Santo. Respeusta que fue siendo dada a lo largo de su vida Sor Faustina a través de la lectura espiritual y la meditación diaria (Diario 91. 1705), los retiros espiri­tuales periódicos y la meditación de los misterios del rosario y de las estaciones del Vía Crucis (Diario 458, 1104) y su profunda vivencia de los santos sacramentos y de las solemnidades del año litúrgico, por las cuales llega a reconocer la Misericordia de Dios actuante en el mundo y en su propia vida. Mi espíri­tu penetró en los beneficios con los cuales Dios me colmó durante todo el año - escribió a finales del año 1936. - Mi alma tembló a la vista de la inmensidad de las gracias del Señor. De mi alma brotó el himno de agradecimiento a Dios. Durante una hora entera me sumergí en la adoración y en el agradecimiento, considerando cada beneficio de Dios (Dia­rio 855).

Más el Señor, en su pedagogía con santa Faustina, se valió de un medio especialísimo para lograr una profunda penetración en su misterio de Misericordia, invitándole constantemente a considerar su Pasión. (Diario 149,159, 267). Deseo - dijo - que conozcas más profundamente el amor que arde en mi Corazón por las almas y tú comprenderás esto cuando medites mi Pasión (Diario 186; comparar Diario 1663). Como dice el Papa Juan Pablo II: “Los acontecimientos del Viernes Santo y, aun antes, la oración en Getsemaní, introducen en todo el curso de la revelación del amor y de la misericordia,… la cruz de Cristo, sobre la cual el Hijo, consubstancial al Padre, hace plena justicia a Dios, es también una revelación radical de la misericordia, es decir, del amor que sale al encuentro de lo que constituye la raíz misma del mal en la historia del hombre: al encuentro del pecado y de la muerte.” (DM, 7 y 8)

Más no su meditación de la pasión no se queda en el sentimentalismo del dolor por el dolor. La meditación de la pasión a la vez que hace ver el gran amor de Dios hacia el hombre, el gran valor del ser humano para Dios, lleva a reconocer el gran poder sobre las tribulaciones, sobre el dolor, en palabras del Papa Juan Pablo II, “es mas fuerte que la muerte, mas fuerte que el pecado” (DM 8).

Sor Faustina reconoció que a través de la medita­ción de la Pasión del Señor mucha luz fluyó para ella (Diario 267), conoció mejor a Dios y especialmente su amor misericordioso para cada perso­na (Diario, 948). La meditación constante de la pasión, su beneficio redentor le llevó a entender que “la cruz es como un toque del amor eterno sobre las heridas más dolorosas de la existencia terrena del hombre” como afirma Juan Pablo II (cfr DM, 8). resumiendo, le llevó a reconocer el gran valor del alma. (cfr. Diario 1762).

Es esta experiencia la que hace al discípulo de la misericordia valiente ante las pruebas, fuerte ante la adversidad, seguro en todo momento, confiado en el amor que no defrauda. El libro de la Pasión abre sus paginas a todo aquel que desee profundizar sobre la Misericordia y le invita a sumergirse con total confianza en este océano de gracias.

Lee y medita: cuando te parezca que el sufrimiento sobrepasa tus fuerzas, mira Mis llagas, y te elevaras por encima del desprecio y de los juicios humanos. La meditación de Mi Pasión te ayudara elevarte por encima de todo. (Diario, 1184)

Profundiza: Diario de Santa Faustina 267, 304, 948

Ora: “Oh Jesús mío, mi única esperanza, Te agradezco este gran libro que has abierto delante de los ojos de mi alma. Este gran libro es Tu Pasión afrontada por amor hacia mí. De este libro he aprendido cómo amar a Dios y a las almas. En él están encerrados inagotables tesoros para nosotros. Oh Jesús, que pocas son las almas que Te entienden en Tu martirio de amor. Oh, qué grande es el fuego del amor purísimo que arde en Tu Sacratísimo Corazón. Feliz el alma que ha entendido el amor del Corazón de Jesús.” (Diario, 304)