Santa Faustina, apóstol de la Divina Misericordia
Modelo para los discípulos misioneros de la Misericordia de hoy.

Misericordia y Misión, nuestra misión en un solo corazón, es el lema que nos encamina al III Congreso Apostólico Mundial de la Divina Misericordia (WACOM) que realizaremos en agosto de 2014 en Bogotá. Este lema va en consonancia con la propuesta y reto de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida: "Discípulos y Misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos, en Él, tengan vida,...", realizada en el 2007, que nos ha llevado al estado de misión permanente.
Y como discípulos misioneros en la espiritualidad de la Divina Misericordia, miramos a santa Faustina como modelo de "Discípula y Apóstol de la Misericordia". A esta sencilla religiosa polaca, cuya fiesta celebramos este 5 de octubre, el Señor la llamó para realizar una misión trascendental para la humanidad: llevar el mensaje de la Misericordia al mundo entero.
Mas para cumplir esta misión le correspondió tomar un camino difícil de maduración: El discipulado. El Señor le tomará como su discípula conformándola paso a paso a su imagen. Y Faustina, con sus limitaciones, su falta de educación, su propia debilidad física, inició una escuela, un proceso de entender, conocer y amar y vivir el plan que Jesús tenía para ella, que le llevaría a comprender la Misericordia de Dios en su vida.
El Maestro y la discípula. Él mismo, que la llamó, propiciaría todos los medios para que su discípula aprendiese, desde su propia miseria, en sus sufrimientos, a través de sus formadoras, de su director espiritual y Él mismo que le hablaba continuamente y le mostraba gradualmente sus designios: ... el director de las almas lo soy Yo Mismo directamente, mientras indirectamente las guío por medio de los sacerdotes y conduzco a cada una a la santidad por el camino que conozco solamente Yo." (DSF 1784).
El punto de partida clave es la centralidad de la Cruz: Cuando Dios llama a sus criaturas, les da su cruz como sello de su amistad. "Jesús le dice a la santa: Deseo que conozcas más profundamente el amor que arde en Mi corazón por las almas y tu comprenderás esto cuando medites mi pasión. Apela a Mi Misericordia para los pecadores, deseo su salvación. Cuando reces esta oración con corazón contrito y con fe por algún pecador, le concederé la gracia de la conversión. Esta oración es la siguiente: Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti Confío." (DSF 186, 187).
Para ello el Maestro Divino le enseña el valor del sufrimiento, soportando sufrimientos interiores y exteriores. Santa Faustina sufrió la mayor parte de su vida constantes combates interiores, tiempos de crisis, "la noche oscura del alma". Sufrió fuertes tormentos y tentaciones y tiempo de duda. Ella misma cuenta que en más de una ocasión, estando en la Santa Misa, sintió que blasfemaba contra Dios, no sentía contento con nada. Hasta las verdades más simples sobre la fe le eran difícil de comprender (cfr. DSF 66ss). Y nos da una regla del discipulado en las pruebas: ... Oh alma sumergida en las tinieblas, no te desesperes, todavía no todo está perdido, habla con tu Dios que es el Amor y la Misericordia Misma. ... Alma, escucha la voz de tu padre Misericordioso. ... (DSF 1486).
Y no solo ello, también fue probada con la enfermedad. En la que aprendió el valor redentor del dolor. Así como el discípulo va descubriendo progresivamente la autoridad y el poder de su Maestro; esto traerá como consecuencia un crecimiento en la fe y una maduración integral del discípulo.
Y le enseña personalmente cómo "robar" su corazón: Reza incesantemente esta coronilla que te he enseñado. ... Deseo que el mundo entero conozca mi Misericordia; deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi misericordia. (DSF 687). ... A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad." (DSF 1731).
La clave de un discipulado exitoso: El Papa Francisco en la Lumen Fidei, comentando la vida de san Agustín, afirma: ... el momento decisivo de su camino de fe no fue una visión de Dios más allá de este mundo, sino más bien una escucha,... (LF, 33, 2). También santa Faustina, aun siendo colmada de muchas gracias, reconoce: "Ni las gracias ni las revelaciones, ni los éxtasis, ni ningún otro don concedido al alma la hacen perfecta, sino la comunión interior del alma con Dios. ... Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios. ... (DSF 1107). Por eso valoró ciertas virtudes que reconoce necesarias de vivir la unión más plena con Jesús: el silencio; la humildad, la obediencia; la confianza; el amor a la Cruz; la Oblación.
Así en su madurez como discípulo misionero podrá decir al modo del profeta: "El Señor Yahveh me ha dado lengua de discípulo, para que haga saber al cansado una palabra alentadora. Mañana tras mañana despierta mi oído, para escuchar como los discípulos; El Señor Yahveh me ha abierto el oído. Y yo no me resistí, ni me hice atrás. Ofrecí mis espaldas a los que me golpeaban, mis mejillas a los que mesaban mi barba. Mi rostro no hurté a los insultos y salivazos...". (Is 50, 4-7).
Discípula misionera: Preparada así por el Maestro, Él le encarga, en primera instancia hacer una pintura de su imagen como instrumento de Su presencia bendecidora para la humanidad, y luego le encarga ser Su secretaria y apóstol de su mensaje: ... En el Antiguo Testamento, le dijo, enviaba a los profetas con truenos a mi pueblo. Hoy te envío a ti a toda la humanidad con mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla con mi Corazón misericordioso. ... (DSF 1588), para ello: ... Tu misión es la de escribir todo lo que te hago conocer sobre Mi misericordia para el provecho de aquellos que leyendo estos escritos encontrarán en sus almas consuelo y adquirirán valor para acercarse a Mí. ... (DSF 1693).
Lo más grande de su misión es aportar al mundo de hoy, confundido por las guerras, la corrupción, el hambre y la cultura de muerte, un sentido de esperanza mediante el mensaje central del Evangelio: la Misericordia Divina que se abaja al hombre en el rostro de Cristo para restaurar la dignidad de la humanidad.
Que al celebrar de nuevo la fiesta de santa Faustina en este mes de octubre, mes de las misiones en el marco del Año de la Fe, sintamos el llamado urgente a ser Misioneros de la Misericordia, pues, como dice el Papa Francisco: Quien se ha abierto al amor de Dios, ha escuchado su voz y ha recibido su luz, no puede retener este don para sí. La fe, puesto que es escucha y visión, se transmite también como palabra y luz. ... La palabra recibida se convierte en respuesta, confesión y, de este modo, resuena para los otros, invitándolos a creer. ... (LF, 37). No guardemos para nosotros la belleza de la Misericordia. Como santa Faustina, desde la pequeñez. Reconozcamos con el Papa que: Los cristianos, en su pobreza, plantan una semilla tan fecunda, que se convierte en un gran árbol que es capaz de llenar el mundo de frutos. Sembremos con alegría la semilla de la misericordia, la verdad revelada en la Sagrada Escritura sobre el amor misericordioso de Dios a cada persona; plantemos la Vida que hemos recibido alcanzando la Misericordia de Dios para el mundo entero, y especialmente para los pecadores y construyamos la Nueva Cultura de la Misericordia.
Y como discípulos misioneros en la espiritualidad de la Divina Misericordia, miramos a santa Faustina como modelo de "Discípula y Apóstol de la Misericordia". A esta sencilla religiosa polaca, cuya fiesta celebramos este 5 de octubre, el Señor la llamó para realizar una misión trascendental para la humanidad: llevar el mensaje de la Misericordia al mundo entero.
Mas para cumplir esta misión le correspondió tomar un camino difícil de maduración: El discipulado. El Señor le tomará como su discípula conformándola paso a paso a su imagen. Y Faustina, con sus limitaciones, su falta de educación, su propia debilidad física, inició una escuela, un proceso de entender, conocer y amar y vivir el plan que Jesús tenía para ella, que le llevaría a comprender la Misericordia de Dios en su vida.
El Maestro y la discípula. Él mismo, que la llamó, propiciaría todos los medios para que su discípula aprendiese, desde su propia miseria, en sus sufrimientos, a través de sus formadoras, de su director espiritual y Él mismo que le hablaba continuamente y le mostraba gradualmente sus designios: ... el director de las almas lo soy Yo Mismo directamente, mientras indirectamente las guío por medio de los sacerdotes y conduzco a cada una a la santidad por el camino que conozco solamente Yo." (DSF 1784).
El punto de partida clave es la centralidad de la Cruz: Cuando Dios llama a sus criaturas, les da su cruz como sello de su amistad. "Jesús le dice a la santa: Deseo que conozcas más profundamente el amor que arde en Mi corazón por las almas y tu comprenderás esto cuando medites mi pasión. Apela a Mi Misericordia para los pecadores, deseo su salvación. Cuando reces esta oración con corazón contrito y con fe por algún pecador, le concederé la gracia de la conversión. Esta oración es la siguiente: Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti Confío." (DSF 186, 187).
Para ello el Maestro Divino le enseña el valor del sufrimiento, soportando sufrimientos interiores y exteriores. Santa Faustina sufrió la mayor parte de su vida constantes combates interiores, tiempos de crisis, "la noche oscura del alma". Sufrió fuertes tormentos y tentaciones y tiempo de duda. Ella misma cuenta que en más de una ocasión, estando en la Santa Misa, sintió que blasfemaba contra Dios, no sentía contento con nada. Hasta las verdades más simples sobre la fe le eran difícil de comprender (cfr. DSF 66ss). Y nos da una regla del discipulado en las pruebas: ... Oh alma sumergida en las tinieblas, no te desesperes, todavía no todo está perdido, habla con tu Dios que es el Amor y la Misericordia Misma. ... Alma, escucha la voz de tu padre Misericordioso. ... (DSF 1486).
Y no solo ello, también fue probada con la enfermedad. En la que aprendió el valor redentor del dolor. Así como el discípulo va descubriendo progresivamente la autoridad y el poder de su Maestro; esto traerá como consecuencia un crecimiento en la fe y una maduración integral del discípulo.
Y le enseña personalmente cómo "robar" su corazón: Reza incesantemente esta coronilla que te he enseñado. ... Deseo que el mundo entero conozca mi Misericordia; deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi misericordia. (DSF 687). ... A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad." (DSF 1731).
La clave de un discipulado exitoso: El Papa Francisco en la Lumen Fidei, comentando la vida de san Agustín, afirma: ... el momento decisivo de su camino de fe no fue una visión de Dios más allá de este mundo, sino más bien una escucha,... (LF, 33, 2). También santa Faustina, aun siendo colmada de muchas gracias, reconoce: "Ni las gracias ni las revelaciones, ni los éxtasis, ni ningún otro don concedido al alma la hacen perfecta, sino la comunión interior del alma con Dios. ... Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios. ... (DSF 1107). Por eso valoró ciertas virtudes que reconoce necesarias de vivir la unión más plena con Jesús: el silencio; la humildad, la obediencia; la confianza; el amor a la Cruz; la Oblación.
Así en su madurez como discípulo misionero podrá decir al modo del profeta: "El Señor Yahveh me ha dado lengua de discípulo, para que haga saber al cansado una palabra alentadora. Mañana tras mañana despierta mi oído, para escuchar como los discípulos; El Señor Yahveh me ha abierto el oído. Y yo no me resistí, ni me hice atrás. Ofrecí mis espaldas a los que me golpeaban, mis mejillas a los que mesaban mi barba. Mi rostro no hurté a los insultos y salivazos...". (Is 50, 4-7).
Discípula misionera: Preparada así por el Maestro, Él le encarga, en primera instancia hacer una pintura de su imagen como instrumento de Su presencia bendecidora para la humanidad, y luego le encarga ser Su secretaria y apóstol de su mensaje: ... En el Antiguo Testamento, le dijo, enviaba a los profetas con truenos a mi pueblo. Hoy te envío a ti a toda la humanidad con mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla con mi Corazón misericordioso. ... (DSF 1588), para ello: ... Tu misión es la de escribir todo lo que te hago conocer sobre Mi misericordia para el provecho de aquellos que leyendo estos escritos encontrarán en sus almas consuelo y adquirirán valor para acercarse a Mí. ... (DSF 1693).
Lo más grande de su misión es aportar al mundo de hoy, confundido por las guerras, la corrupción, el hambre y la cultura de muerte, un sentido de esperanza mediante el mensaje central del Evangelio: la Misericordia Divina que se abaja al hombre en el rostro de Cristo para restaurar la dignidad de la humanidad.
Que al celebrar de nuevo la fiesta de santa Faustina en este mes de octubre, mes de las misiones en el marco del Año de la Fe, sintamos el llamado urgente a ser Misioneros de la Misericordia, pues, como dice el Papa Francisco: Quien se ha abierto al amor de Dios, ha escuchado su voz y ha recibido su luz, no puede retener este don para sí. La fe, puesto que es escucha y visión, se transmite también como palabra y luz. ... La palabra recibida se convierte en respuesta, confesión y, de este modo, resuena para los otros, invitándolos a creer. ... (LF, 37). No guardemos para nosotros la belleza de la Misericordia. Como santa Faustina, desde la pequeñez. Reconozcamos con el Papa que: Los cristianos, en su pobreza, plantan una semilla tan fecunda, que se convierte en un gran árbol que es capaz de llenar el mundo de frutos. Sembremos con alegría la semilla de la misericordia, la verdad revelada en la Sagrada Escritura sobre el amor misericordioso de Dios a cada persona; plantemos la Vida que hemos recibido alcanzando la Misericordia de Dios para el mundo entero, y especialmente para los pecadores y construyamos la Nueva Cultura de la Misericordia.
