Novena a la Divina Misericordia Cuarto Dia
Hoy, tráeme a los paganos y aquellos que todavía no Me conocen.

(Lunes de Pascua). (Diario, 1216-1217)
1. Oración inicial:
Letanías de la Divina Misericordia. (Diario 949)
Oh Jesús, te suplico que hagas mi corazón tan grande… (Diario 692). (Como el día 1)
- Intención del día:
Jesús pide: Hoy, tráeme a los paganos y aquellos que todavía no Me conocen. También pensaba en ellos durante Mi amarga Pasión y su futuro celo consoló Mi Corazón. Sumérgelos en el mar de Mi misericordia.
Nota: Nuestro Señor originalmente usó las palabras “los paganos”. Desde el pontificado del Papa Juan XXIII, la Iglesia ha juzgado apropiado el reemplazo de este término por la denominación “los que no creen en Cristo” y “los que no conocen a Dios” (ver el Misal Romano, 1970).
2. La Palabra de Dios esta novena:
Lucas 4, 24-30
Habiendo llegado Jesús a Nazaret, le dijo al pueblo en la sinagoga: «Les aseguro que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naámán, el sirio».
Meditamos:
- Observa Mi Corazón misericordioso. (Diario 1688)
Contempla lo sentimientos de Cristo por “los que no creen en Cristo” y “los que no conocen a Dios”.
Piensa en tantos que hoy día rechazan la fe en Dios o viven un ateísmo práctico, o muchos que aún no conocen a Dios. Nuestro deber es hacer que todos los hombres conozcan a Cristo y lleguen a la Verdad.
- La voz de la Iglesia:
En las tradiciones judías, el imperativo de amar y cuidar al otro parecía restringirse a las relaciones entre los miembros de una misma nación. El antiguo precepto «amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Lv 19,18) se entendía ordinariamente como referido a los connacionales. Sin embargo, especialmente en el judaísmo que se desarrolló fuera de la tierra de Israel, los confines se fueron ampliando. Apareció la invitación a no hacer a los otros lo que no quieres que te hagan (cf. Tb 4,15). El sabio Hillel (siglo I a. C.) decía al respecto: «Esto es la Ley y los Profetas. Todo lo demás es comentario». El deseo de imitar las actitudes divinas llevó a superar aquella tendencia a limitarse a los más cercanos: «La misericordia de cada persona se extiende a su prójimo, pero la misericordia del Señor alcanza a todos los vivientes» (Si 18,13).
En el Nuevo Testamento, el precepto de Hillel se expresó de modo positivo: «Traten en todo a los demás como ustedes quieran ser tratados, porque en esto consisten la Ley y los Profetas» (Mt 7,12). Este llamado es universal, tiende a abarcar a todos, sólo por su condición humana, porque el Altísimo, el Padre celestial «hace salir el sol sobre malos y buenos» (Mt 5,45). Como consecuencia se reclama: «Sean misericordiosos así como el Padre de ustedes es misericordioso» (Lc 6,36). (Papa Francisco, Fratelli Tutti 59-60).
3. Oremos
La Divina Misericordia nos invita a interceder por personas necesitadas de un encuentro con Cristo para su salvación.
Piensa en tantos países sin evangelización.
Pide al Espíritu Santo te ilumine por quién El quiere que ores hoy para que triunfe la Divina Misericordia en su vida.
Oremos con santa Faustina: (Diario, 1217)
Oración a Jesús: Jesús compasivisimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge en la morada de Tu piadosísimo Corazón a las almas de los paganos que todavía no Te conocen. Que los rayos de Tu gracia las iluminen para que también ellas unidas a nosotros, ensalcen Tu misericordia admirable y no las dejes salir de la morada de Tu compasivisimo Corazón.
Alabemos la Misericordia Divina:
La luz de Tu amor
Ilumine las tinieblas de las almas
Haz que estas almas Te conozcan,
Y junto con nosotros glorifiquen Tu misericordia.
Oración al Padre: Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los paganos y de los que todavía no Te conocen, pero que están encerrados en el muy compasivo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
- Reza la Coronilla de la Divina Misericordia por tanta gente que vive como si Dios no existiese o rechazan la fe.
Oración final:
Como el día primero.
Practica la Misericordia. (cfr. Diario 742)
El compromiso para el día: Tal vez conoces alguien, en tu familia o vecindario o lugar de trabajo, que se ha declarado agnóstico o ateo. Tus oraciones por el para que la Divina Misericordia triunfe en su alma.
