El Papa Juan Pablo II será beatificado
¡Y en el Domingo de la Divina Misericordia!

Este año, el domingo de la Divina Misericordia tendrá un toque muy especial:el Papa Juan Pablo II, un regalo de Dios para el mundo en los umbrales del tercer Milenio, será elevado al honor de los altares en mayo 1º, en Roma, en una ceremonia de beatificación presidida por su sucesor, el Papa Benedicto XVI, quien dijo al dar la noticia: “El próximo 1º de mayo tendré la alegría de proclamar beato a mi predecesor, el Venerable Juan Pablo II. La fecha elegida será el segundo domingo de Pascua, que él mismo llamó “de la Divina Misericordia”, y en la que terminó su vida terrena”.
El Papa Benedicto XVI, promulgó el decreto por el que se reconoce un milagro por su intercesión. Se trata de la curación inexplicable para la ciencia de la monja francesa Marie Simon Pierre, que padecía desde 2001 parkinson, la misma enfermedad que tuvo el Papa polaco. Varios meses después de la muerte de Juan Pablo II, la monja, que rezaba continuamente al Pontífice, se curó de la enfermedad.
Aunque, normalmente hay un período de espera de cinco años de que el proceso de beatificación puede comenzar, el proceso se abrió se abrió por deseo de Benedicto XVI, sin esperar a que transcurrieran cinco años de su muerte, como establece el Código de Derecho Canónico y como ocurrió con la Madre Teresa de Calcuta, el 28 de junio de 2005 en Roma, ciudad en donde murió y de la que fue obispo durante 26 años y medio.
Si bien hay catalogados 251 supuestos milagros por intercesión de Juan Pablo II, el postulador de la causa, el sacerdote polaco Slawomir Oder, eligió la curación de la monja francesa. Esta determinación es el último paso necesario para la beatificación de Juan Pablo II. Un segundo milagro es necesario para que sea declarado santo.
La fecha fijada para la beatificación de Juan Pablo II no es sorpresa para nadie. Es un reconocimiento que hace el Papa Benedicto XVI a su labor profética en la proclamación del mensaje de la Divina Misericordia, ya reconocido entre quienes viven la espiritualidad de la Misericordia como el "Papa de la Misericordia", y es un motivo que nos debe alegrar sobremanera. Como el mismo Papa Benedicto XV, al hacer el anuncio de la beatificación, afirmó: “Para todos los que le hemos conocido, todos los que le hemos estimado, no podemos dejar de celebrar con la Iglesia este gran acontecimiento”.
'El Papa de la Misericordia'.
La vida del Papa Juan Pablo II es inseparable del mensaje de la Divina Misericordia y de los escritos de santa Faustina, la "Apóstol de la Divina Misericordia".
Juan Pablo II había hecho del mensaje de la Divina Misericordia su tarea fundamental. Como declaró en 1981, en su visita al Santuario del Amor Misericordioso de Todi, Italia: “Desde el comienzo de mi ministerio en la Sede de San Pedro en Roma, he considerado este mensaje mi tarea especial. La Providencia me ha asignado en la actual situación del hombre, la Iglesia y el mundo. Se podría decir que precisamente esta situación ha asignado ese mensaje para mí como mi tarea ante Dios." Afirmación que repitió en 1997, durante su visita a la tumba de la Beata Faustina en Lagiewniki -Cracovia, "el mensaje de la Divina Misericordia siempre ha sido cercano y querido para mí" y señaló cómo éste, en cierto sentido, había formado la imagen de su pontificado, y que confirmó con sus palabras, escritos y acciones en muchísimas ocasiones.
Como sacerdote y obispo de Cracovia, Karol Wojtyla a menudo visitó la capilla del convento donde Sor Faustina vivió y murió. Siendo arzobispo de Cracovia recibió en audiencia al p. Miguel Sopoćko (el director espiritual de Sor Faustina) el 21 de agosto de 1965, y ante la pregunta de éste sobre la posible beatificación de Sor Faustina, contestó: "Este asunto es muy importante en mi mente, tal vez aún sea posible de empezarlo este año". Pronto delegó a su obispo auxiliar, Julian Groblicki, para iniciar el proceso informativo de la vida y virtudes de Sor Faustina. Que él mismo cerró en septiembre de 1967, como cardenal. En 1993, como Papa, beatificó a sor Faustina. Luego, en 2000, la canonizó como la primera santa del nuevo milenio y también declaró el segundo domingo de Pascua, Domingo de la Divina Misericordia, un día de fiesta oficial de la Iglesia.
El Decreto de Beatificación señala: “Desde el comienzo de su pontificado, en 1978, Juan Pablo II hablaba a menudo en sus homilías de la misericordia de Dios. Ésta se convirtió en el tema de su segunda Encíclica Dives in Misericordia, en 1980. Era consciente que la cultura moderna y su lenguaje no tienen un lugar para la misericordia, tratándola como algo extraño, sino que tratan de inscribirlo todo en las categorías de la justicia y la ley. Pero esto no es suficiente, porque no es en absoluto la realidad de Dios.”
El 16 de octubre de 1978, el Cardenal Karol Wojtyla, experimentó de modo particular la misericordia divina, cuando los cardenales reunidos en cónclave pidieron su consentimiento para ser el Vicario de Cristo. “Fue necesario recurrir a la misericordia divina para que a la pregunta: "¿Aceptas?", pudiera responder con confianza: En la obediencia de la fe, ante Cristo mi Señor, encomendándome a la Madre de Cristo y de la Iglesia, consciente de las grandes dificultades, acepto". Desde entonces, Juan Pablo II se hizo heraldo del amor misericordioso de Dios, a través de su rico magisterio, en el que destaca la Encíclica “Dives in Misericordia”, ("Rico en misericordia").
La publicación de su Encíclica "Dives in misericordia", el 30 de noviembre de 1980, fue un evento significativo en su relación con santa Faustina y el mensaje y la devoción de la Divina Misericordia.En ella, subraya que Jesucristo ha revelado a Dios, que es rico en misericordia, como Padre. Definiendo la misericordia como "el atributo más estupendo del Creador y Redentor" (DM, 13). "aquel amor que es benevolente, que es compasivo, que eleva al hombre por encima de su debilidad hacia las infinitas alturas de la santidad de Dios" y convocando la Iglesia para clamar la misericordia de Dios para el mundo entero (DM, 15).
Años después, en el marco del gran Jubileo del 2000, el 30 de abril del año 2000, instituyó oficialmente la fiesta de la Divina Misericordia declarando el segundo domingo de Pascua como Domingo de la Misericordia, concluyendo, con la institución de esta fiesta, la tarea asignada por Nuestro Señor Jesús a santa Faustina en Polonia, 69 años atrás, cuando en febrero de 1931 le dijo: “Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia”. En aquella oportunidad el Papa Juan Pablo II anunció: «En todo el mundo, el segundo Domingo de Pascua recibirá el nombre de Domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros».
En agosto de 2002, en Lagiewniki, Cracovia, en el santuario de la Divina Misericordia, confió el mundo entero "a la Divina Misericordia". Allí proclamó: “Es preciso transmitir al mundo este fuego de la misericordia. En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz, y el hombre, la felicidad”. “Es preciso hacer que el mensaje del amor misericordioso resuene con nuevo vigor. El mundo necesita este amor. Ha llegado la hora de difundir el mensaje de Cristo a todos: especialmente a aquellos cuya humanidad y dignidad parecen perderse en el “mysterium iniquitatis”. Ha llegado la hora en que el mensaje de la Misericordia Divina derrame en todos los corazones la esperanza y se transforme en chispa de una nueva civilización: la civilización del amor”.
Su último viaje: a la casa del Padre, en la fiesta de la Divina Misericordia. El 2 de abril de 2005, a las 21:37 horas, mientras concluía el sábado, y ya había comenzado el Domingo de la Divina Misericordia, el Papa “Siervo de la Misericordia” pasó de este mundo al Padre. 42 días después, el 13 de mayo, su sucesor, el Papa Benedicto XVI, anunció públicamente que dispensaba del período de cinco años de espera tras su muerte, para dar inicio a la causa de su beatificación, la cual comenzó el 28 de junio del mismo año, en la Basílica romana de San Juan de Letrán, con el “unánime y universal convencimiento de la santidad del difunto Papa”.
La beatificación de Juan Pablo II será un evento histórico: desde hace diez siglos ningún Papa ha beatificado a su predecesor. A lo largo de la historia 78 papas han sido nombrados santos y tan sólo 10 son beatos. El hecho de que la beatificación tendrá lugar tan pronto después de su muerte, no sólo es un homenaje a la santidad de este gran hombre de Dios sino un reconocimiento al clamor de los millones de fieles congregados en Roma para su funeral que coreaban "Santo Subito!" o sea "Santo ya!"
Oración para implorar favores por intercesión del siervo de Dios Juan Pablo II
Oh Trinidad Santa, te damos gracias por haber concedido a la Iglesia al Papa Juan Pablo II y porque en él has reflejado la ternura de tu Paternidad, la gloria de la cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de amor. Él, confiando totalmente en tu infinita misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana ordinaria, como camino para alcanzar la comunión eterna Contigo. Concédenos, por su intercesión, y si es tu voluntad, el favor que imploramos, con la esperanza de que sea pronto incluido en el número de tus santos.
