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Acto de Confianza en la Divina Misericordia Paso 17 : “El confesor y el director espiritual en el camino de la Misericordia”

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Acto de Confianza en la Divina Misericordia Paso 17 : “El confesor y el director espiritual en el camino de la Misericordia”

De eso se trata la vida espiritual. La vara de madera es la gracia santificante que nos fortalece de cara a la tentación de caer, de hundirnos en el fango, esa misma gracia permite que sublimemos nuestros instintos y nos elevemos por encima de nuestra terrenidad. Y dónde encontrar una vara liviana y de madera curvada esta vez hacia el cielo que nos haga trascender en santidad y perfección… esa vara de arlequín, la tenemos en los sacramentos de la Reconciliación y de la Sagrada Eucaristía, aunque de hecho en todos los sacramentos, también en la oración, en las buenas obras, en la caridad cristiana, en el ayuno, los sacrificios y la alabanza a Dios. Las personas que viven en una dinámica exterior, materialista, relativista, egocéntrica y desconectada de lo espiritual suelen ser en palabras del mismo Dios, comunicadas a Lino Antonio Sevillano: tristes, lucen deslucidas, frustradas, medrosas, impotentes, inseguras y se muestran hoscos, superiores, arrogantes, todo lo contrario a la propuesta de Jesús que nos invita a seguirlo por un camino estrecho y esforzado, que nos pide desaprendernos de lo material y aspirar a las cosas celestiales, que nos invita a la humildad, sencillez de corazón, simpleza y confianza total en El.

El sacramento de la confesión nos permite volver a reencontrarnos con nuestra propia esencia, igualmente a abrirnos a la misericordia divina, a dejarnos tocar y guiar, asumiendo nuestra realidad de pecado que Santa Faustina en el numeral 723 lo expresa así: “A pesar de la miseria que eres, Me uno a ti y te quito la miseria y te doy Mi misericordia. En Cada alma cumplo la obra de la Misericordia y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a mi misericordia. Y esto es así, porque la misericordia de Dios es más grande que el más grave de los pecados”.

La invitación de Jesús en su Evangelio es radical: Es cuestión de vida o muerte, de condenación o salvación. Aquí estamos de paso, no para instalarnos en falsas promesas de prosperidad. La invitación por lo tanto es la de un arrepentimiento tal que nos conduzca ya no a repetir cíclicamente la misma realidad de pecado, sino a superar definitivamente esa recurrencia permanente a vicios, y transgresiones de los mandamientos de Dios y de la Santa Madre Iglesia. A aceptar las mediaciones que Cristo dejó en sus apóstoles para la remisión de los pecados y para la dejarnos apacentar y guiar a través de la Consejería espiritual....

Son muchos los que comulgan sacrílegamente sin pasar por el sacramento de la confesión, y que dicen: “Yo no me confieso con un hombre que es más pecador que yo” estas palabras nunca las diría un católico de verdad, son propias de un pagano que presume ser católico, pero no hay posiciones intermedias, o eres católico o eres pagano. Vaya que atrevida es la ignorancia de los que se muerden la lengua transpirando con aliento azufrado. A estos Tendríamos que responderles con la misma lógica ilógica: Entonces nunca vayas donde un médico, porque todos tienen enfermedades visibles u ocultas.

También, la conferencia, nos introduce en el rol que ha de cumplir en nuestras vidas el asesor o consejero espiritual. Que, si es un sacerdote, recuerda que el mismo actúa como representante de Cristo, esto es, actúa In Persona Christi, en el nombre de Cristo, el ha de ser para ti tu orientador, confesor y guía espiritual. Ten en cuenta que “es en el Tribunal de la misericordia donde todos han de pasar consuelo; allí tienen lugar los más grandes milagros que se repiten incesantemente, y para obtener este milagro no hay que hacer cosas raras, ir a una peregrinación lejana o realizar determinados ritos exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de Mi representante y confesarle con fe tu miseria y el milagro de la Misericordia de Dios se manifestara en toda su Plenitud”. Santa Faustina, Diario 1448.

No cualquiera sirve como Director Espiritual, debe ser un ministro de probada virtud, Así se lo reveló Cristo a Santa Faustina: “Hija mía, Me escondo detrás de tu Director Espiritual, él se ocupa de ti según mi Voluntad, respeta cada palabra suya como si fuera Mia propia, el es el velo detrás del cual me escondo. Tu director y yo somos uno, sus palabras son palabras mías” (Diario 1308). Guiado por el Espíritu Santo que actúa a través de tu Director Espiritual, entra en la fragua, para que seas acrisolado al calor de su fuego, no opongas resistencias, arrójate en la hondura insondable del misterio de Dios, abájate desde la empinada torre de tu orgullo hasta recostarte completamente en el piso, reconociendo tu nada, tu miseria, y déjate conducir, entonces, habrás comenzado a transitar por la vereda de la santidad.

Fraternalmente, Pbro. Jorge Iván Gallo González

Casa de la Misericordia

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