Preparémonos para el amor

La vocación del hombre es el amor, el que no ama puede estar enfermo, debería preguntarse qué le duele, dónde le duele ¿por qué no ama? El amor es la esencia de la vida, estamos hechos para el amor, es una gran verdad. El amor despierta esperanza, estar enamorado da vida, fortalece, sana, rejuvenece, la vida matrimonial está desgastada por la publicidad negativa de los medios de comunicación, se publican las separaciones, los hogares en conflicto pero nunca se habla de los buenos matrimonios, no se escribe de los matrimonios que a pesar de los años y las diferencias han logrado mantenerse, los que viven en bendición, hoy nuestra cultura ha ido poco a poco restándole importancia a la vida matrimonial, nos reímos de él, hacemos bromas de mal gusto como decir que el matrimonio lo instituyo Cristo en la cruz cuando dijo “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” estamos abriéndonos a la cultura del divorcio, de la separación, del relativismo, se nos olvida que el matrimonio es para siempre, para toda la vida y nuestro deber es mantenerlo.
Olvidamos vivir los gozos del matrimonio y aceptarlo como un regalo, una gracia, una bendición, nos llenamos de preocupaciones innecesarias, las parejas hoy día deciden no tener hijos porque les preocupa el mundo que les van a dejar. Esa no debería ser la preocupación, deberían preocuparse por los hijos que le van a dejar al mundo, el mundo ha sido el mismo a lo largo de toda la historia de la humanidad, con conflictos y problemas que igual se resuelven, en cambio los hijos que le dejemos al mundo sí marcan la diferencia, si son hijos de un hogar estable, donde se vivió el amor, hijos de un matrimonio precioso son hijos preparados para enfrentar y construir el mundo y salir adelante a pesar de los obstáculos. Pero los hijos con problemas dentro de la familia, cuando es el mismo hogar quien les quita las fortalezas, la esperanza y la confianza, cuando es en casa donde pierden la autoestima. Preparémonos para la tercera guerra mundial o una catástrofe nuclear: estos muchachos ya están preparados para destruir como proyectiles lo que encuentran a su paso.
Claro, no generalizo porque igual hay hijos que han tenido hogares destruidos y uno de los dos, papá o mamá se encargaron de hacer de estos muchachos hombres sanos emocionalmente a pesar de la pérdida. Dios bendiga a estos padres que continúan solos luchándola por sus hijos, esas deberían ser las notas de los periódicos, las noticias que nos guste leer y escuchar. Ahora bien, si decidimos iniciar una vida juntos, nos comprometimos y fue nuestra decisión voluntaria amarnos, tenemos que trabajar para mantenernos enamorados, el amor se desgasta si no lo alimentamos, se enfría si no lo protegemos, me tengo que interesar por el otro, por su trabajo, por sus proyectos, esto es continuar amando, saber que tomamos un camino para recorrerlo juntos donde el equipaje sea el amor, el humor, el diálogo, la escucha, la empatía y el autocuidado.
La relación de pareja requiere trabajo, cuidado, pero sobre todo presencia de Dios, una pareja que comparte la Palabra, una pareja que ora en espíritu de unidad, que se ama más allá de las diferencias es una pareja que va por buen camino y un matrimonio destinado a vivir en bendición. El amor es la fuerza que los impulsa a seguir adelante y dinamiza sus vidas, pero el Señor dará la sabia que nutre la relación y la vigoriza. Preparémonos para el amor.
Martha Liliana Sarmiento de Reyes
Servidora Casa de la Misericordia
