XIII Escuela Internacional de Misioneros

 XIII Escuela Internacional de Misioneros
Para la mayor gloria de Dios y por su gracia infinita hemos iniciado esta vez en Honduras, una nueva versión de esta bella experiencia que el Señor ha regalado a la Iglesia por medio de nuestra Comunidad Casa de la Misericordia. Como Iglesia latinoamericana declarados en estado permanente de misión desde la Conferencia de Aparecida en 2007, tenemos un gran reto: Formar Misioneros.

Es imposible hacer misión, sin misioneros. Cada bautizado tiene el deber de asumir responsablemente su condición de discípulo misionero. Esta experiencia profundamente kerygmatica ha sido oportunidad para que muchos hermanos y hermanas vivan un autentico encuentro personal con Cristo, experimenten la alegría del amor del Padre misericordioso y llenos de la gracia del Espíritu Santo, regresen a su realidad familiar y comunitaria a “contar todo lo que Dios ha hecho en ellos por su grande misericordia”.

“Se constata que, en los últimos años, ha ido creciendo la espiritualidad de comunión y que, con diversas metodologías, se han hecho no pocos esfuerzos por llevar a los laicos a integrarse en pequeñas comunidades eclesiales, que van mostrando abundantes frutos. Para la Nueva Evangelización y para llegar a que los bautizados vivan como auténticos discípulos y misioneros de Cristo, tenemos un medio privilegiado en las pequeñas comunidades eclesiales.

Ellas son un ámbito propicio para escuchar la Palabra de Dios, para vivir la fraternidad, para animar en la oración, para profundizar procesos de formación en la fe y para fortalecer el exigente compromiso de ser apóstoles en la sociedad de hoy. Ellas son lugares de experiencia cristiana y evangelización que, en medio de la situación cultural que nos afecta, secularizada y hostil a la Iglesia, se hacen todavía mucho más necesarias.

Si se quieren pequeñas comunidades vivas y dinámicas, es necesario suscitar en ellas una espiritualidad sólida, basada en la Palabra de Dios, que las mantenga en plena comunión de vida e ideales con la Iglesia local y, en particular, con la comunidad parroquial. Así la parroquia, por otra parte, como desde hace años nos lo hemos propuesto en América Latina, llegará a ser “comunidad de comunidades”. Aparecida 307 a 309

Les pedimos el favor de rodearnos con sus oraciones implorando la bendición del Señor para todos los Catequistas y participantes de la Escuela. A la santísima Virgen María, le encomendamos el éxito espiritual de esta experiencia de fe.