Wilson Fernando hizo parte de una secta satánica y presenció sacrificios humanos en Halloween

Wilson Fernando hizo parte de una secta satánica y presenció sacrificios humanos en Halloween

Al ingresar en esa secta, Wilson tenía que pasar distintas fases. “Llegué a sacrificar a un gato negro. Le clavé el puñal, me tomé su sangre y me comí su corazón. Con este acto, ya había entregado, por decirlo de alguna forma, el noventa por ciento de mi alma al Demonio. Sólo me faltaba el sacrificio humano. Mis compañeras me instaban a hacerlo, porque ya dominaba todos los ritos. Ellas querían que yo fuera su líder. Claro, pero también tenía que montar mi morada de 12 discípulos para continuar la obra de Satanás”.

“Me dio una inmensa pena ver cómo el sacerdote negro colgó al niño, lo abrió con una daga, le sacó el corazón y se lo comió”. 

Era un joven tímido que logro ser  atraído por unahermosa joven de ojos verdes claros, bellísima, con un rostro de inocencia casi angelical. Un día lo invitó a una fiesta, llegaron a una casa grande dice que todo estaba muy oscuro. Entro con ella a un lugar donde habían otros jóvenes, todos incluyéndolo a él, se vistieron con una sotana oscura pero siempre se mantuvo temeroso del momento.

Escuchó que un hombre que estaba allí, hablaba un extraño lenguaje. 
“Noté que todos hablaban en ese mismo idioma. Mientras, asustado, permanecí callado. Luego noté que en el centro de una mesa que rodeaban estaba graficada una tabla Ouija con sangre que luego supe era humana, y las manillas de la tabla comenzaron de pronto a girar al contrario de las manecillas del reloj”

“Los vasos de agua que estaban en la mesa comenzaron a levitar unos cuantos centímetros, lo mismo pasó con las velas. En cuestión de segundos entré en pánico y quise escapar, quería correr, pero ya era tarde. Escuché una voz a mis espaldas que me dijo ¡si huyes te mato! Por lo cual no se atrevió a huir, y se quedó en la secta. Estuvo en ella casi tres años, recuerda, y conforme pasaba el tiempo, sabía que llegaba la hora de cumplir con el pacto. 

“Era el que seguía en la lista y tenía que hacer el sacrificio. Llegó el 31 de octubre, Halloween, todo está listo y los integrantes debíamos jurar ante el libro del Macho Cabrío (texto insigne del satanismo y de invocación a demonios); así se comienza el año satánico, se invoca a los espíritus inferiores y se baña a todos los satanistas con agua de alcantarilla”.

Un buen día y  por obra de  Dios, Wilson conoció a una joven que llego a su barrio, quiso invitarla a su secta pero ella una mujer católica muy creyente nunca acepto. Él en cambio empezó a acompañarla a todo lo que la joven lo invitaba.

"Ella rezaba el Rosario por las mañanas y las tardes, además de ir a misa todos los días ¡No sabía en lo que me estaba metiendo! Nos fuimos conociendo y un día me pidió acompañarla a la iglesia y me arrodillara en frente del Santísimo. Para pasar desapercibido, dice, la seguí en todo y al entrar al lugar sagrado recuerda que ella se arrodilló ante el Santísimo (que estaba expuesto para Adoración). Lo miró invitándolo a arrodillarse… “pero al hacerlo sentí en mi cuerpo como agujas traspasando todos los poros de mi piel. Era tanto lo incómodo que me sentía cada vez que debía acompañarla a esto, que a veces la esperaba afuera del templo”.

Wilson nunca tuvo entre sus planes volverse creyente, pero la espiritualidad que la joven tenía  eliminó sus deseos. 

Para él Reconocerse hijo de Dios fue una batalla grande, no fue fácil, necesito de tiempo y  mucha fortaleza, una batalla contra el mismo, donde debió confesarse tanto en el sacramento de la reconciliación como también pedir perdón y sanar sus heridas y las heridas de sus seres queridos.

“Al poco tiempo, viendo mi ausencia, los miembros de la secta constataron lo ocurrido y empezaron a atentar contra mi familia. Atacaban espiritualmente, hasta que un día estando en el grupo de oración donde había empezado a participar, apareció el sacerdote negro, y me dice «vengo por usted, ya sabe qué sigue»”.

El líder satanista comenzó a balbucear sus maldiciones… “y en un momento, cuando estaba débil, comencé a sentir detrás de mí una voz que decía «Dios te salve María, llena eres de gracia…» y cada vez fue más fuerte. Sentí salir detrás de mí, una mano blanca, hermosa, luminosa, portando un rosario que enrolló al sacerdote negro”.

El líder de la secta satánica salió de inmediato del lugar y tras diez años jamás Wilson ha vuelto a ser agredido. Hoy destina buena parte de su tiempo a testimoniar su experiencia con las sectas, el Demonio y en especial la verdad satánica que encierra la fiesta de Halloween de la cual fue liberado por una testigo de la fe, un sacerdote y luego, finalmente, por intercesión de la Santísima Virgen María.

Ref: http://movil.religionenlibertad.com/articulo_rel.asp?idarticulo=38428&accion

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