Retiro de Coordinadores Casas de la Misericordia 2019

Retiro de Coordinadores Casas de la Misericordia 2019

Del 31 de Julio al 2 de agosto se llevo a cabo en Albán Cundinamarca el Retiro de Coordinadores 2019. En este camino de apostolado y misión los coordinadores de las Casas de la Misericordia tuvieron la oportunidad de reflexionar durante estos  días  en la vida cristiana  desde la experiencia de San Pablo:" Nuestra vida cristiana, como una carrera que necesitamos correr. Pablo corría la carrera y su meta era recibir la corona incorruptible de las manos del Señor. La carrera que Pablo corría, no era solamente para Pablo. Nosotros también corremos la misma carrera, la misma corona, el mismo premio nos espera también".

Un momento muy providencial en el contexto de los 30 años de la obra, este retiro, que también permitió reflexionar con la ayuda del padre Ricardo Giraldo ( asesor nacional),  que  nos roba la paz,  que nos  roba la alegría, que nos roba el ánimo, que nos roba  el fervor; como sobrellevar las crisis y dificultades iluminando estas realidades comunitarias y misioneras desde la experiencia de Santa Faustina. 

Días  en los que nuestro fundador Juan Carlos Saucedo  también nos recordó  la necesidad de salvar almas como le dijo Jesús a Santa Faustina, con el sacrificio y la oración  (Diario No. 1767). Compartiendo la experiencia y testimonio  del amor misericordioso del Padre a través del Encuentro Orante con la Palabra. En cada encuentro hay sacrificio porque el hombre nuevo esta siendo transformado  por la  Palabra y  la misericordia actúa en su vida sanándolo, y ayudándole a ser misericordioso . Cada Casa de la Misericordia tiene su mirada puesta en el Padre, que nos devuelve la dignidad de hijos. Por eso nosotros predicamos la Paternidad de Dios como un antídoto a la crisis de identidad que sufre el mundo hoy en  día. 

Días de encuentro en torno a la Palabra, a la Eucaristía, de formación, de meditación, de oración y de compartir fraterno que también permitió reflexionar que el milagro de la Casa de la Misericordia es posible, si reforzamos la fe y confiamos en el hermano que Dios ha puesto y nos ha confiado, la motivación de Miguel Fernández ( Coordinador de Pastoral de la CDLM): fe en los misioneros, fe en las comunidades, fe en los coordinadores, fe para estar al lado del Señor dejando que nuestras vidas se llenen de su presencia.

El padre Jorge Gallo nos invito a tomar una hoja en blanco y reflexionar sobre nuestras tribulaciones y los  los sufrimientos de San Pablo: " Pablo  sufrió en la intensidad, el  encarcelamiento, los  azotes, los naufragios,  etc. Ese es Pablo y esa es la grandeza de Pablo y esa es nuestra Iglesia.  Metámonos en el corazón, en la mente de Pablo. Ojo con el desanimo, aquí vinimos a dar todo en exceso. Vamos a no quejarnos tanto sino a hacer esto con amor como lo decía Madre Teresa de Calculta, hay que dar  hasta que duela. Pablo de Tarso tiene que ser el faro que nos dice como se trabaja dando lo mejor de uno, dando de lo que nos falta. El  tenía una profunda preocupación por las Iglesias.  Tenemos que dar  en exceso".

Durante la formación Rosita Osorio coordinadora de la Casa de la Misericordia en Cúcuta María Auxiliadora, motivo la enseñanza : “ Pautas de San Pablo para correr la carrera hasta el final”.

 

( Parte de su enseñanza)

Nos lo ha recordado una vez más el apóstol San Pablo: "Los atletas se privan de todo; ellos para ganar una corona que se marchita; nosotros, en cambio, una que no se marchita" (1 Co 9, 25). Todo cristiano está llamado a convertirse en un buen atleta de Cristo, es decir, en un testigo fiel y valiente de su Evangelio. Pero para lograrlo, es necesario que persevere en la oración, se entrene en la virtud y siga en todo al divino Maestro. 

Correr hasta el final la prueba que nos espera. Pablo es incisivo y claro, tenemos cargas personales, comunitarias, del cargo que hemos recibido, de nuestros  familiares. Quítense esa carga porque la carga es inútil y quítense las amarras del pecado y corramos la carrera hasta el final porque al final nos espera cristo Jesús. En esta carrera él va con nosotros. No estamos corriendo solos. Él dirige la competición de la fe y la lleva a su termino. Pablo nos da unas pautas para correr la carrera hasta el final.

Entender cómo es que nosotros vamos corriendo, como vamos a hacer esta carrera. Cuando no soltamos algo dañino eso nos va debilitando, todo eso nos hace perder el ritmo de la carrera. Cuando nosotros le perdemos el ritmo a Jesús que esta corriendo con nosotros esta carrera, nos cansamos.

Pablo está seguro del premio que va a obtener, tiene dominio de sí mismo, la virtud de la templanza. El entrenamiento nos lleva a preguntarnos que tan disciplinados somos. Qué  que tanta conciencia tenemos de cómo estamos entrenando para poder llegar a la meta. Que tan fuerte esta mi fe. Qué tanto alimento espiritual tengo. Por eso Pablo dirá: “Corran de tal modo para que lo consigan”. Cuál es mi modo, como estoy corriendo mi carrera? ¿Será que la puedo hacer sin entrenamiento? Preguntémonos el modo que hemos elegido para correr la carrera.

Como se está entrenando el atleta. Se somete a un entrenamiento riguroso?. Tenemos que alcanzar la corona y esa corona que dice San Pablo, es una corona que no se marchita. Los atletas de la época de San Pablo corrían por una corona que se marchitaba y para darle gloria a un Dios pagano. Ahora podemos decir que somos una clase de nuevos atletas y podemos correr  por una corona que no se marchita .

Tenemos que estar preparados, porque hay quienes corren sin preparación, poco entrenamiento y distraídos, desanimados Yy es ahí cuando viene el enemigo, vienen los obstáculos. El  “Atleta Espiritual” resiste a las pruebas, porque esta preparado con la vida sacramental, la oración, los retiros, la vida comunitaria, el encuentro orante con la palabra. La vida de gracia.  Con las armas espirituales.

Pablo también dice castigo mi cuerpo. ¿Y Cuantos ayunos haces? Cuanto hace que no te sientas con tu director espiritual y le dices de lo frágil que estas.

Pablo dice nosotros corremos para llegar a Cristo, y ya lo decía San Juan Bautista: "Tras mí viene Uno que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de inclinarme y desatar la correa de Sus sandalias”. Será que yo me creo más fuerte que el Señor.

La Casa de la Misericordia que yo coordino no es mi casa, sino que esa casa tiene un jefe y ese jefe es Dios. Que tanto hablamos con el Señor, que tanto le preguntamos cómo dirigir esto, que tanto nos le postramos .

La 2 carta a Timoteo 2 nos dice … "Soporta las dificultades como un buen soldado de Cristo Jesús." Con esto la carrera se convierte también en una batalla . El atleta es un guerrero, pero el guerrero tiene que ponerse la armadura, tiene que saber cómo actuar en el campo de batalla, y el guerrero ante todo tiene que postrase al Señor  para vencer a Goliat . Tenemos que saber que no podemos salir con nuestras propias fuerzas . Que tanto me dejo alentar por el Espíritu Santo. 

 

Dar gracias a Dios por el Camino Diario de Oración que nos ayuda a examinarnos cada día para llegar hasta el final. Cuidemos nuestra alma, porque si no cuidamos nuestra alma, no podemos cuidar el alma de los demás.

 

Para reflexionar:

Que tanto tengo paciencia y perseverancia para llegar al final?

Cuales son esos obstáculos del camino?

Quiero ganarme el premio sin desacomodarme?

Voy corriendo esta carrera con incertidumbre?

 

El padre Ricardo Giraldo durante su enseñanza nos invito a reflexionar :

( Parte de su enseñanza)

Es bueno que podamos meditar lo que nos roba la paz, lo que nos roba la alegría, lo que nos roba la alegría, lo que nos roba el ánimo, lo que nos roba  el fervor. Eso ya el Papa Pablo VI lo hablaba en la Evangelii Nutiandi,  lo que le hace perder el fervor al evangelizador. Hoy nos hablaban de ese ejemplo maravilloso de Pablo y nos invitaban a que miráramos nuestro pequeño Diario y viéramos la nimiedad  de los sufrimientos.  Yo les complemento con Santa Faustina y miramos lo que dice San Pablo en Corintios, en tu debilidad te basta mi gracia ( 2 corintios 12,9) y aquí el Señor también se lo dice a Santa Faustina. Podemos correr el peligro de comenzar a descuidarnos y echarle la culpa a otros, de no mirar al Señor y sentirnos demasiado pequeños o cobardes, o peor pusilánimes como diría el rey Saul cuando supo lo de la batalla con Goliat.

El padre Jorgue, hizo alusión a una película y a un libro el Decamerón que  es producto de una época donde la gente tras la peste está sintiendo el existencialismo, la náusea. Lamentablemente esos diez personajes del Decamerón se quedan 10 días contando historias, por eso es Decamerón 10 historias, 10 días. Nosotros también podríamos tener nuestro propio Decamerón. Cuanto  pesa en la Casa de la Misericordia esos diez recuerdos malos. Puede ser que sean menos y ojalá que cada día se vayan recortando.  A Santa Faustina vivió le toco vivir  la crisis de la sociedad del siglo XX,  a ella le toco la tragedia de la Primera  Guerra mundial. La sociedad  del siglo XX vive una burla a la vida lo mismo que el Decamerón,  la vida no vale nada, la vida es una náusea. Y Jesús a través de Santa Faustina nos dijo: “  la humanidad no  encontrara la paz hasta que se dirija con confianza a Mi Misericordia”. Podemos cambiar las 10 historias malas por 10 historias buenas. La historia con Jesús, comienza con una historia buena.

Cuáles son tus 10 recuerdos? Para clavarlos en la cruz de Cristo. Ojalá el Señor nos ayude a cambiar el Decamerón negativo, por las palabras bonitas de Dios. Ya no son las 10 palabras del Sinaí, sino las del Sermón del Monte, las Bienaventuranzas. Esa es la invitación que hago ahora

Faustina asume las tribulaciones como pequeñas cruces cotidianas….

Oración : Del Diario de Santa Faustina (343)

Sufrimiento, muerte, cosas últimas Oh Jesús, Te doy gracias por las pequeñas cruces cotidianas, por las contrariedades con las que tropiezan mis propósitos, por el peso de la vida comunitaria, por una mala interpretación de [mis] intenciones, por las humillaciones por parte de los demás, por el comportamiento áspero frente a nosotros, por las sospechas injustas, por la salud débil y por el agotamiento de las fuerzas, por repudiar yo mi propia voluntad, por el anonadamiento de mi propio yo, por la falta de reconocimiento en todo, por los impedimentos hechos a todos [mis] planes.

 

Textos del Diario Santa Faustina para meditar:

 

(Diario Santa Faustina No. 128)

 

Pues ya soy juzgada por todos lados, ya no queda nada de lo que hay en mí que se haya escapado al juicio de las hermanas; pero, en cierto sentido, ya se agotó todo y empezaron a dejarme en paz.  Mi alma atormentada descansó un poco, pero conocí que en aquellas persecuciones el Señor estuvo muy cerca de mí.  Eso duró un brevísimo instante.  Estalló nuevamente una violenta tempestad.  Ahora las sospechas anteriores se hicieron seguras para ellas, y hay que escuchar nuevamente las mismas canciones.  Así lo dispone el Señor.  Pero lo extraño es que, incluso por fuera, empezarán para mí (60) distintas adversidades [72].  Esto provocó distintos sufrimientos, conocidos solamente por Dios.  Sin embargo trataba como podía, hacer todo con la intención más pura posible.  Veo que soy vigilada en todas partes como un ladrón:  en la capilla, cuando hago mis deberes, en la celda [73].  Ahora sé que además de la presencia de Dios tengo siempre la presencia humana; de verdad, más de una vez esta presencia humana me molestó mucho.  Hubo momentos en que reflexionaba si desvestirme o no para lavarme.  De verdad, mi pobre cama también fue controlada muchas veces.  A veces me daba risa saber que no dejaban en paz ni siquiera la cama.  Una hermana me dijo, ella misma, que cada noche me miraba en la celda, para ver como me comportaba en ella.  Sin embargo los Superiores son siempre los Superiores.  Y si bien me humillaban personalmente y más de una vez me llenaron de dudas, no obstante siempre me permitieron lo que exigía el Señor, aunque no tal y como yo pedía, pero si de otro modo satisficieron las demandas del Señor y me permitieron esas penitencias y mortificaciones.

Un día, una de las Madres se enojó tanto conmigo y me humilló tanto, que pensé que no lo soportaría.  Me dijo:  Extravagante, histérica, visionaria, vete de mi habitación, no quiero conocerte.  Todo lo que pudo cayó sobre mi cabeza.  Al volver a la celda, me caí de cara al suelo delante de la cruz y miré a Jesús sin poder pronunciar ni una sola palabra.  Y sin embargo ocultaba a los demás y disimulaba como si no hubiera pasado nada entre nosotras.  Satanás siempre aprovecha tales momentos, comenzaron a venirme los pensamientos de desánimo:  He aquí tu premio por la fidelidad y la sinceridad.  ¿Cómo ser sincera, si se es tan incomprendida?  Oh Jesús, Jesús, ya no aguanto más.  Otra vez caí al suelo bajo aquel peso y comencé a sudar y el miedo empezó a dominarme.  No tengo en quien apoyarme interiormente.  De repente oí en mi alma la voz:  No tengas miedo, Yo estoy contigo,  y una luz extraña iluminó mi mente y comprendí que no debía someterme a tales tristezas y una fuerza me llenó, y salí de la celda con un nuevo ánimo para enfrentar los sufrimientos.

 

(61)  Sin embargo empecé a descuidarme un poco [74].  No hacía caso a estas inspiraciones interiores, trataba de distraerme.  Pero a pesar del ruido y de las distracciones, veía lo que pasaba en mi alma.  La Palabra Divina es muy elocuente y nada puede sofocarla.  Empecé a evitar el encuentro del Señor en mi propia alma, porque no quería ser victima de la ilusión.  Sin embargo el Señor en cierto modo me persiguió con sus dones y, de verdad, experimentaba, por turno, sufrimientos y alegrías.  No menciono aquí diferentes visiones y gracias que en aquel tiempo Dios me concedió, porque las tengo apuntadas en otro lugar [75], pero diré que aquellos distintos sufrimientos ya llegaron al colmo y me decidí acabar con estas dudas antes de los votos perpetuos.  Durante todo el tiempo de la probación rogué por la luz de un sacerdote, a quien debía revelar mi alma hasta lo más profundo.  Y rogué a Dios que Él mismo me ayudara en esto y me diera la gracia de contar las cosas más secretas que había entre mí y el Señor, y que me predispusiera a que yo considerara cualquier cosa que aquel sacerdote decidiera como decidida por Jesús Mismo.  No importa cual será el juicio sobre mí, yo deseo solamente la verdad y una respuesta decidida a ciertas preguntas.  Me he encomendado a Dios completamente y mi alma desea la verdad.  No puedo seguir viviendo en dudas; aunque en el alma tenía una certeza tan grande de que esas cosas procedían de Dios que ofrecería mi vida por ellas, sin embargo por encima de todo eso puse la opinión del confesor y decidí comportarme de acuerdo con lo que él consideraría justo y según sus indicaciones.  Veo aquel momento [como] el que decidirá de cómo debo comportarme durante toda la vida.  Sé que de él [aquel momento] dependerá todo.  No tiene importancia si lo que me dirá será de acuerdo con mis inspiraciones o todo lo contrario, eso ya no me importa.  Yo deseo conocer la verdad y seguirla.

Bendecimos  a Dios  por estos  30 años de evangelización de la Casa de la Misericordia, de la familia espiritual que ha dado abundantes frutos, por nuestro fundador hombre de Dios que nos motiva a encontrarnos cada día con la Palabra de Dios y  como lo dijo Rosa Osorio: “ Él Señor bendice y acompaña la Comunidad y como bien descubrimos en el Apóstol San Pablo, aún en medio de las tormentas y momentos difíciles,  que está barca se "sacude" pero no se "hunde".

Gracias Señor por estos treinta años de experiencia comunitaria