Proclamando el Misterio de la Divina Misericordia

Proclamando el Misterio de la Divina Misericordia

La manera fundamental de apostolado en este movimiento es el ejercicio de obras de misericordia con respecto al prójimo fuera del amor a Jesús; todo cristiano está obligado a esto por el Bautismo. Aún no podemos parar, Sor Faustina escribió que Dios pide que haya una congregación que proclame la Divina Misericordia (Diario 436).

En las páginas del Diario de Sor Faustina vemos la llamada insistente de Jesús: hablen al mundo entero sobre Mi inconcebible misericordia (Diario 699); no se cansen de proclamar Mi misericordia (Diario 1521). No se desanimen por las dificultades que encuentren en la proclamación de Mi misericordia (Diario 1142); escriban y digan a todas las almas sobre Mi gran misericordia, porque el día terrible de mi justicia está cerca (Diario 965). Digan a toda la humanidad que reconozcan Mi insondable misericordia. Esta es un signo del final de los tiempos, después vendrá el día de la justicia (Diario 1588).

Jesús le da gran importancia a esta tarea. Esto también es recalcado por sus promesas, la cual está en el rango de una de las formas de la Espiritualidad de la Divina Misericordia. "Las almas que propagan el honor a Mi misericordia las protegeré a través de toda su vida como una tierna madre con su niño, y a la hora de la muerte no seré Juez para ellas, sino el Salvador Misericordioso" (Diario 1075, 378, 1540). El Señor dirige palabras especiales de ánimo a los sacerdotes, diciendo que los pecadores más endurecidos se convertirán al escuchar sus palabras cuando ellos hables de Su insondable misericordia (Diario 1521).

Para cumplir esta tarea apostólica efectivamente tiene que estar basada en una experiencia religiosa personal. Esta debe fluir desde la experiencia del misterio de la Divina Misericordia que tenga un alma. Por eso Jesús primero dice: Mi Espíritu debe ser la regla de su vida. Penetra Mis misterios y conocerás el abismo de Mi misericordia para con las criaturas y Mi insondable bondad - y solamente hasta entonces - harás conocer ésta a todo el mundo (Diario 438). Así Jesús nos aconseja primero conocer y penetrar los misterios de la Misericordia de Dios. Medita sobre Mi insondable misericordia (Diario 1229) Jesús dijo a Sor Faustina, "deseo que conozca más profundamente el amor que arde en mi corazón por las almas y tu comprenderás esto cuando medites Mi Pasión" (Diario 186). A medida que ahondamos el misterio de la misericordia de Dios y lo desentrañamos más, crece en nosotros la confianza y se inflama el ardor apostólico; entonces nosotros deseamos compartir estas buenas noticias con otros. Oh, que gran alegría llena mi corazón cuando conozco a Dios y la Vida divina Sor Faustina escribió en su Diario este es mi deseo compartir esta alegría con toda la gente. No puedo mantener esta alegría guardada en mi propio corazón solamente, porque sus llamas me queman y hacen que mi pecho y entrañas estallen en pedazos. Quiero ir por todo el mundo y hablar a las almas acerca de la misericordia de Dios (Diario 491).

Las bases de la proclamación del misterio de la Divina Misericordia con palabras, es el conocimiento del misterio de nuestra fe. Nosotros podemos conocer muy bien el misterio de la Misericordia de Dios en la obra de la creación, salvación y glorificación y percibir su manifestación en nuestra propia vida. Sor Faustina siguió esta vía. Antes de empezar a escribir su Diario y a proclamar el Misterio de la Divina Misericordia, ella había meditado sobre este misterio de nuestra fe y por eso consiguió un conocimiento más profundo sobre él. Después Dios reforzó sus esfuerzos con el regalo de la contemplación, dándole una profunda intuición en el misterio de su Misericordia, así ella podría llevarlo más cerca de todo el mundo. La reflexión continua de la misericordia de Dios, especialmente meditando en la Pasión del Señor, combinado con un esfuerzo por vivir el Espíritu de Jesús, son una condición necesaria para cumplir efectivamente la tarea apostólica de proclamar el misterio de la Divina Misericordia.

"Hija Mía, Observa Mi corazón misericordioso" dijo Jesús y reproduce Su compasión en tu corazón y en tus acciones, de modo que tu misma, que proclamas al mundo Mi misericordia, seas inflamada por ella. (Diario 1688). Entonces para ser un apóstol de la Divina Misericordia y proclamarla al mundo, nosotros tenemos que inflamarnos con el y reflejarlo en nuestros corazones y obras.

Corporación Casa de la Misericordia / NIT 830.022.415-9
Bogotá Colombia / 1989