La Iglesia colombiana muestra interés por la tarea evangelizadora de los laicos

La Iglesia colombiana muestra interés por la tarea evangelizadora de los laicos

La Iglesia colombiana en su Asamblea 106 que se llevó a cabo  desde el 2 hasta el 6 de julio en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia,  trató el tema de los movimientos eclesiales  y las nuevas comunidades, “ Signo de fecundidad del Espíritu Santo para la Iglesia”.

Un momento especial de gran trascendencia y proyección para la labor  apostólica de los movimientos  que hacen presencia en Colombia, y para  las nuevas comunidades que han surgido durante las últimas décadas, y se están consolidando como una gran fuerza evangelizadora en la acción pastoral de la Iglesia;  la reflexión que los señores obispos colombianos están  haciendo, sobre  la dimensión pastoral y de servicio de los laicos.  

Inquietudes que  desde el Concilio Vaticano II, conocido como el Concilio de los laicos,  fueron planteadas  porque le dio apertura y participación a los laicos en la vida de la Iglesia, y depositó una gran esperanza en esta tarea evangelizadora; como lo manifestó Monseñor Miguel Delgado Galindo, subsecretario del Consejo Pontificio para los Laicos, quien estuvo como invitado especial en representación del Vaticano  en esta Asamblea Plenaria.

Monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, obispo de la diócesis de Fontibón, manifestó  al respecto, “que el Concilio  Vaticano II, fue una  gran  fuerza para que los laicos asumieran su misión en la iglesia., que estaba muy clericalizada. Todo lo hacían los sacerdotes, las religiosas,  y el pueblo de Dios estaba acostumbrado a eso, era un pueblo católico bueno y simplemente iban donde el pastor para nutrirse de los sacramentos, la palabra de Dios, importantísimo, pero no tenían una acción de protagonismo y menos de liderazgo en la iglesia. El Concilio Vaticano II nos dice que  cada uno tiene una misión. En la Lumen Gentium, gran constitución dogmática “Luz de las Gentes”,  que quiere decir  que  la iglesia con los laicos deben ir a evangelizar en las cosas temporales, en el mundo, en el quirófano, en el Transmilenio, en el Uber, en la discoteca, en la universidad, en el colegio, en la fábrica, en la junta directiva. Allí  tienen que estar llevando el evangelio”.

Un “Kairós” para los bautizados que han asumido un compromiso en la evangelización, este momento tan providencial que la Iglesia colombiana  esté viendo  en estos movimientos y nuevas comunidades laicales, un renacer de la fuerza del Espíritu Santo, pero también  el compromiso del testimonio de vida, fidelidad, obediencia y comunión.

Los pastores son conscientes del trabajo de los laicos, pero es necesario que los  movimientos y nuevas comunidades,  estén dentro de la doctrina de la Iglesia, que den testimonio de vida,  que sigan el magisterio y estén siempre al lado de las instrucciones pastorales del Obispo  o Arzobispo de la diócesis o Arquidiócesis y del  Papa.

Al respecto, Monseñor Córdoba también resaltó la santidad del laico, los carismas  y la comunión pastoral : “Ante todo el laico tiene luchar por la santidad de su vida y la salvación de su alma, esto es importantísimo; la santidad no es para los sacerdotes, religiosas,  y los obispos,  todos por el bautismo estamos llamados a ser santos. Entonces, primero recomendarles eso, su autenticidad y coherencia de vida, esto implica moral, implica opciones, familia, hijos, trabajo, dinero, negocios, forma de divertirse, de bailar, de cantar, de todo. Segundo, los carismas que da el Espíritu Santo, que son carismas no para él o para ella, sino para el servicio. Todo lo que hagan los laicos tiene que ser para servir a la iglesia. Tercero, obediencia  al Obispo y al Papa. Cumpliendo estas cosas que es el consejo que les damos, creo que tenemos una iglesia para el futuro que promete mucho;  como dice el Papa Francisco, con sus laicos adelante, como grandes escuderos del evangelio”.

Monseñor Jorge Humberto Acevedo, Vicario Episcopal de Santa Isabel de Hungría y Asesor del Consejo de Laicos de la Arquidiócesis de Bogotá, expresó “ que le parece muy importante que el tema que los señores obispos de Colombia abordaron en esta Asamblea Plenaria sobre los movimientos eclesiales y nuevas comunidades, porque es necesario hacer ciertos ajustes, establecer criterios de eclesialidad, de manera que todos aunque tengamos diferentes carismas, podemos consolidar un solo equipo una sola Iglesia, aunque diferenciada en los carismas, trabajando por el mismo propósito que es evangelizar. Y con el Evangelio, transformar nuestra sociedad colombiana”.

Javier Suarez, líder de los retiros  Juan XIII,  dijo que para él “como miembro de este movimiento,  es una alegría y fortaleza en el espíritu, porque les  dan la oportunidad de seguir trabajando para la Iglesia, y también, una responsabilidad grandísima”.

Para Fabio Camacho, coordinador de laicos de la Renovación Carismática Católica y Presidente del CLAB ( Consejo de laicos de la Arquidiócesis de  Bogotá), “este momento es un regalo del Espíritu Santo para la Iglesia que los señores obispos estén animando e impulsando la fuerza evangelizadora de los movimientos eclesiales y nuevas comunidades, y estamos en comunión con nuestros obispos”.

Juan Carlos Saucedo, fundador de la Casa de la Misericordia, manifestó su agradecimiento por  la invitación que hicieron los señores obispos  para ser escuchado , junto a  los laicos  coordinadores de la Renovación Carismática Católica, la pareja coordinadora de Equipos de Nuestra Señora, el coordinador de la Central de Juventudes de Colombia, y la coordinadora de la orden franciscana seglar;  y dijo que “ este acontecimiento, ha sido histórico, una gran celebración y un Pentecostés para nuestra Iglesia, y los laicos en Colombia”.