La Fiesta del Sagrado Corazón

El mes del Sagrado Corazón

La Fiesta del Sagrado Corazón
LA FIESTA DEL SAGRADO CORAZÓN

Su Corazón estaba rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior de su corazón, salía una cruz, entre tanto le dijo: «He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio, en este sacramento de amor.» Su director espiritual, el p. Daniel de la Colombiere sj, le colaborará para extender este mensaje.

   En el siglo pasado el Señor repite su llamado a sumergirse en Si corazón a través de las revelaciones hechas a Santa Faustina.. El mensaje transmitido a Santa Margarita María y santa Faustina guarda muchas similitudes. Por eso no podemos decir que sean dos mensajes diferentes sino que uno al otro se complementa. De hecho se cumple lo que decía santa Faustina: “El amor es la flor y la misericordia es el fruto” (Diario, 949)

   Además de las múltiples enseñanzas de los santos contenidas en la historia de la Iglesia existe un extenso magisterio pontificio dedicado a explicar los fundamentos del culto al Corazón de Jesús y motivar a darle el culto apropiado:

El 25 de enero de 1765 el Papa Clemente XIII, aprueba la fiesta litúrgica del Sagrado Corazón.

En 1855 la Sagrada Congregación de los Ritos aprueba para el uso universal de la Iglesia el Oficio y la Misa en honor al Corazón purísimo de María, y en 1856 el Papa  Pio IX extendió la fiesta del Sagrado Corazón a toda la Iglesia y el 16 de junio de 1875 el mismo Papa consagró el universo cristiano al Sagrado Corazón y en 1899 el papa León XIII en la Encíclica “Annum Sacrum” (25 de mayo de 1899), consagra  la Humanidad al Sagrado Corazón de Jesús.

El Papa Pio XII llega al culmen de todo este camino de reconocimiento del Corazón de Jesús con la Encíclica Haurietis Aquas, sobre la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. (15 de mayo de 1956)

Pablo VI dirigió en 1965 una Carta Apostólica a los Obispos del orbe católico sobre la devoción y culto, "Investigabiles divitias".

Beato Juan Pablo II en 1980 entrega a la Iglesia su obra maestra sobre la Divina Misericordia, la Encíclica “Dives in Misericordia” (30 de noviembre de 1980); en 1999 dirigió un mensaje desde Varsovia (11 de junio) en el Centenario de la consagración del mundo al SCJ por León XIII.

Benedicto XVI, En 2005 la Encíclica “Deus Caritas est”, (25 de diciembre). Y en mayo de 2006  escribe una carta al superior general de los jesuitas que explica el corazón de Cristo e invita a “Experimentar la misericordia de Dios centrándose en la contemplación de su corazón”.

   El Papa Juan Pablo II veía apremiante ir a la Divina Misericordia como tabla de salvación, En la Encíclica Dives in Misericordia afirmaba:

"La Iglesia proclama la verdad de la Misericordia de Dios, revelada en Cristo Crucificado y Resucitado, y la profesa de varios modos. … trata de practicar la misericordia para con los hombres a través de los hombres, viendo en ello una condición indispensable de la solicitud por un mundo mejor y «más humano», hoy y mañana. Sin embargo, en ningún momento y en ningún período histórico —especialmente en una época tan crítica como la nuestra—la Iglesia puede olvidar la oración que es un grito a la Misericordia de Dios ante las múltiples formas de mal que pesan sobre la humanidad y la amenazan. Estos poderosos clamores deben estar presentes en la Iglesia de nuestros tiempos, dirigidos a Dios, para implorar Su Misericordia, cuya manifestación ella profesa y proclama en cuanto realizada en Jesús Crucificado y Resucitado" (Juan Pablo II, Dives in Misericordia, 15)

   Con estas recomendaciones pontificias me siento llamado en este año de la Fe a darle un adecuado culto al Corazón Misericordioso de Jesús como parte fundamental de nuestra espiritualidad de la Divina Misericordia

   Por tal razón en este día del Corazón de Jesús invito a todos a vivir el mes de junio reflexionando cada día un aspecto de este Corazón digno de toda alabanza. Como base de  reflexión tomo los escritos de Santa Faustina, algo de Santa Margarita María de Alacoque, las Letanías del Sagrado Corazón promulgadas por León XIII  y del rico magisterio pontificio de los últimos Papas.

 

Propongo esta reflexión en seis puntos básicos

1. Invitación, (días 1 a 3).

2. Contemplar los atributos divinos (días 4-7)

3. Contemplar su Misericordia manifestada en Su Pasión y Cruz (días 8-

4. Contemplar sus virtudes (días 18-24)

5. Orar. Cada día, unidos, a Santa Faustina implorando la Misericordia. (Aprovechamos para hacer la Novena de la Divina misericordia y otras oraciones intercediendo por la Iglesia, el mundo, la patria etc.)



I.

Jesús nos invita a conocer Su Corazón.

 

"Sólo el corazón de Cristo, que conoce las profundidades del amor de su Padre, ha podido revelarnos el abismo de su misericordia de una manera a la vez tan sencilla y tan bella" (CEC, 1439).



Día 1.  

Jesús nos invita a conocer Su Corazón.



Lectura Bíblica: Mt 11,29

Diario, 1777



Para reflexión:

   Del Corazón del Mesías hablan los profetas, poniendo en su boca estas expresiones: "Porque Yavé está a mi diestra, se alegra mi Corazón" (Sal 16, 9). "Todos mis huesos están dislocados, mi Corazón es como cera que se derrite dentro de mis entrañas" (Sal 22, 15). "Dentro de mi Corazón está tu ley" (Sal 40, 9). "El oprobio me destroza el Corazón" (Sal 69, 21).

    A lo largo de la historia de la Iglesia Jesús repite contantemente su invitación a ir a Su corazón para beber de esa fuente de vida espiritual (Cfr. Mt 11,28-29). Así También a santa Faustina le  invita a mirar su corazón: No te abismes en tu miseria, eres demasiado débil para hablar; mira más bien Mi Corazón lleno de bondad, absorbe Mis sentimientos y procura la dulzura y la humildad. (Diario, 1486). Esta invitación no es solo para almas privilegiadas como la de santa Faustina, sino para todos nosotros.

   Jesús está dispuesto a que le conozca en sus sentimientos más profundos: “te revelaré el secreto de Mi Corazón”  (Diario 580; véase los diversos sentimientos expresados en cada día de la Novena Diario, 1201- 1220)



Saludemos al Corazón misericordioso de Jesús:

Te saludo, misericordiosísimo Corazón de Jesús,

Viva fuente de toda gracia,

Único amparo y refugio nuestro,

En ti tengo la luz de la esperanza. (Diario, 1321)





Día 2.

Dibuja Mi imagen… en tu alma. (cfr. Diario, 47, 49)



Lectura Bíblica: Flp 2, 5-11

Diario, 47. 49



Para reflexión:

El Señor pidió específicamente a ambas santas que Su imagen fuese  venerada por todos los fieles. Santa Margarita María narra: "El divino Corazón se me presentó... Me hizo ver el ardiente deseo que tenía de ser amado por los hombres a fin de que cuantos quieran rendirle y procurarle todo el amor, el honor y la gloria que puedan a la imagen de su Corazón, queden enriquecidos abundante y profusamente con los divinos tesoros del Corazón de Dios. Que deseaba que la figura de su Corazón de carne, fuese expuesta públicamente. … Que esparciría sus gracias y bendiciones por dondequiera que estuviere expuesta su santa imagen para tributarle honores, y que tal bendición sería como un último esfuerzo de su amor.”

    El Papa ha pedido a los cristianos que muestren al mundo el rostro de Cristo. Ha recordado que antes de darlo a conocer es necesario contemplarlo. Y ha advertido que no son suficientes las fuerzas humanas sino que se requiere el don de la fe para descubrir el verdadero rostro del Señor.



Saludemos al Corazón misericordioso de Jesús:

Oh Amor Eterno, mandas pintar Tu Santa Imagen y nos revelas la fuente inconcebible de la misericordia. Bendices a quien se acerca a Tus rayos, y el alma negra se convierte en nieve.

Oh dulce Jesús, aquí has establecido el trono de Tu misericordia Para dar alegría y ayudar al pecador, De Tu Corazón abierto, como de un manantial puro, Fluye el consuelo para el alma y el corazón contrito. (Diario 1,1-2)



Día 3.

Formarnos a semejanza del Corazón misericordioso. (Diario 167)

Lectura Bíblica:  Lc 9,23-24

Diario, 167



Para reflexión:

El Papa Benedicto XVI, afirma: Por tanto, en la devoción al Corazón de Jesús entablamos una relación personal con Jesús que nos lo revela en su verdadera naturaleza: el amor. Y esta relación personal con Cristo es precisamente la raíz de la fe autentica.

La fe, comprendida como fruto del amor de Dios experimentado, es una gracia, un don de Dios. Pero el hombre podrá experimentar la fe como una gracia sólo en la medida en la que él la acepta dentro de sí como un don, del que trata de vivir. El culto del amor de Dios, al que invitaba a los fieles la encíclica «Haurietis aquas», debe ayudarnos a recordar incesantemente que Él ha cargado con este sufrimiento voluntariamente «por nosotros», «por mí». Cuando practicamos este culto, no sólo reconocemos con gratitud el amor de Dios, sino que seguimos abriéndonos a este amor de manera que nuestra vida quede cada vez más modelada por él. (…) Por este motivo, este culto totalmente orientado al amor de Dios que se sacrifica por nosotros, tiene una importancia insustituible para nuestra fe y para nuestra vida en el amor. (Carta al p. Peter-H Kolvenbach, 15 de mayo de 2006).



Saludemos al Corazón misericordioso de Jesús:

Oh Jesús, haz a mi corazón semejante al Tuyo, o más bien transfórmalo en Tu propio [Corazón] para que pueda sentir las necesidades de otros corazones y, especialmente, de los que sufren y están tristes. Que los rayos de la misericordia descansen en mi corazón. (Diario, 514)



Día 4.

Corazón de Jesús, Hijo del eterno Padre

Lectura Bíblica: Lc 3, 21-22

Diario, 836



Para reflexión:

   La Iglesia encuentra en el Corazón de Cristo el acceso al Dios que es la Santísima Trinidad: al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Este único Dios - Uno y Trino a la vez - es un misterio inefable de la fe. Verdaderamente él "habita en una luz inaccesible" (1 Tm 6,16).

    Y, al mismo tiempo, el Dios infinito ha permitido que le abrace el Corazón de un Hombre cuyo nombre es Jesús de Nazaret, Jesucristo. Y a través del Corazón del Hijo, Dios Padre se acerca también a nuestros corazones y viene a ellos. Y así cada uno de nosotros es bautizado "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". (Juan Pablo II, 2 de junio, 1985)



Saludemos al Corazón misericordioso de Jesús:

Te saludo, Corazón piadosísimo de mi Dios,

Insondable, viva fuente de amor,

De la cual brota la vida para los pecadores,

Y los torrentes de toda dulzura. (Diario, 1321)



Día 5.

Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen María.

Lectura Bíblica: Lc 1,26-35

Diario, 1746



Para reflexión:

   Así rezamos en las letanías al Sacratísimo Corazón.  Esta invocación se refiere directamente al misterio que meditamos, al rezar el Ángelus: por obra del Espíritu Santo fue formada en el seno de la Virgen de Nazaret la Humanidad de Cristo, Hijo del Eterno Padre.

   El Corazón de Jesús fue "formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre". El Dios que "da la vida" y "se entrega al hombre" comenzó la obra de su economía salvífica haciéndose hombre… ¡Por obra del Espíritu Santo fue formado en esta Humanidad el Corazón! El Corazón, que es el órgano central del organismo humano de Cristo y, a la vez, el verdadero símbolo de su vida interior: del pensamiento, de la voluntad, de los sentimientos. Mediante este Corazón la Humanidad de Cristo es, de modo particular, "el templo de Dios" y, al mismo tiempo, mediante este Corazón, está incesantemente abierta al hombre y a todo lo que es "humano". (Juan Pablo II, 27 de junio, 1982)



Saludemos al Corazón misericordioso de Jesús:

Te saludo, inconcebible bondad de Dios,

Nunca penetrada e insondable,

Llena de amor y de misericordia, siempre santa,

Y como una buena madre inclinada sobre nosotros. (Diario, 1321)



Día 6.

Corazón de Jesús, Templo Santo de Dios.

Lectura Bíblica: Lc 4, 16-21

Diario: 30, 472



Para reflexión:

Dios-Hijo está unido con el Padre, como Verbo Eterno. "Dios de Dios, Luz de Luz... engendrado no creado". El Hijo está unido con el Padre en el Espíritu Santo, que es el "soplo" del Padre y del Hijo y es, en la Divina Trinidad, la Persona-Amor. El Corazón del Hombre Jesucristo es, pues, en el sentido trinitario, "Templo de Dios": es el templo interior del Hijo que está unido con el Padre en el Espíritu Santo mediante la unidad de la Divinidad. ¡Qué inescrutable permanece el misterio de este Corazón, que es "Templo de Dios" y "Tabernáculo del Altísimo".

Al mismo tiempo, es la verdadera "morada de Dios con los hombres" (Ap 21,3), porque el Corazón de Jesús, en su templo interior abrazo a todos los hombres. Todos habitan allí, abrazados por el eterno amor. A todos pueden dirigirse - en el Corazón de Jesús - las palabras del Profeta: "Con amor eterno te amé, por eso prolongué mi misericordia" (Jer 31,3). (Juan Pablo II, junio 9 de 1985)



Saludemos al Corazón misericordioso de Jesús:

Te saludo, Trono de la misericordia, Cordero de Dios,

Que has ofrecido la vida por mí,

Ante el cual mi alma se humilla cada día,

Viviendo en una fe profunda. (Diario, 1321)



II.

En la Cruz conocemos su amor



Día 7.

En la Cruz conocemos su amor

Lectura Bíblica: Jn 3,14-16

Diario: 186



Para reflexión:

   Su Corazón traspasado a causa de nuestros pecados y por nuestra salvación, es la manifestación suprema de su inmenso amor al Padre en favor nuestro: Nos "amó hasta el extremo"(Jn 13,1), ya que "nadie tiene un amor más grande que el que da la vida por sus amigos" (Jn 15, 13). Afirma también Benedicto XVI: “dado que el amor de Dios ha encontrado su expresión más profunda en la entrega que Cristo hizo de su vida por nosotros en la Cruz, al contemplar su sufrimiento y muerte podemos reconocer de manera cada vez más clara el amor sin límites de Dios por nosotros: «tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Juan 3, 16). (Carta al p Peter H Kolvenbach)



Saludemos al Corazón misericordioso de Jesús:

(Nota. Iniciamos hoy la Novena de la Divina Misericordia)

Primer día (Diario, 1210-1211): Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de Mi misericordia. De esta forma Me consolarás de la amarga tristeza [en] que Me sume la pérdida de las almas.

Jesús tan misericordioso, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu muy compasivo Corazón y nunca nos dejes salir de Él. Te lo suplicamos por Tu amor que Te une al Padre y al Espíritu Santo.

   Oh omnipotencia de la Divina Misericordia Salvación del hombre pecador, Tú [eres] la misericordia y un mar de compasión, Ayudas a quien Te ruega con humildad

   Padre eterno, mira con misericordia a toda la humanidad, y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el Corazón de Jesús lleno de compasión, y por su dolorosa Pasión muéstranos Tu misericordia para que alabemos su omnipotencia por los siglos de los siglos. Amén.



Día 8.

Corazón de Jesús, saciado de oprobios.

Lectura Bíblica: Mt 27,27-30

Diario, 408



Para reflexión:

   Las Palabras de las letanías del Sagrado Corazón de Cristo nos ayudan a releer el Evangelio de la pasión de Cristo.

   Repasemos con los ojos del alma aquellos momentos y acontecimientos desde la captura en Getsemaní al juicio de Anás y de Caifés, la encarcelación nocturna, la sentencia matutina del Sanedrín, el tribunal del Gobernador romano, el tribunal de Herodes el galileo, la flagelación, la coronación de espinas, la sentencia de crucifixión, el vía crucis hasta el lugar del Gólgota, y, a través de la agonía sobre el árbol de la ignominia, hasta el último "Todo está cumplido". Corazón de Jesús, saciado de oprobios.

    Corazón de Jesús - el corazón humano del Hijo de Dios -, tan conocedor de la dignidad de todo hombre, tan conocedor de la dignidad de Dios-Hombre.

Corazón del Hijo, que es Primogénito de toda criatura: - tan conocedor de la peculiar dignidad del alma y del cuerpo del hombre; - tan sensible por todo lo que ofende esta dignidad: "saciado de oprobios!.

    Recordemos las palabras de Isaías profeta: "He aquí a mi Siervo, a quien sostengo yo; mi elegido, en quien se complace mi alma... El dará el derecho a las naciones. No gritará, no hablará recio... No romperá la caña cascada ni apagará la mecha que se extingue" (Is 42,1-3). "Como de, El se pasmaron muchos, tan desfigurado estaba, su aspecto, que no parecía ser de hombre" (Is 52,14). ... Varón de dolores y familiarizado con el sufrimiento, y como uno ante el cual se oculta el rostro, menospreciado sin que le tengamos en cuenta" (Is 53,3).

(Juan Pablo II, 24 de agosto, 1986)



Saludemos al Corazón misericordioso de Jesús:

Segundo día de la Novena (Diario, 1212-1213). Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y las almas de los religiosos, y sumérgelas en Mi misericordia insondable. Fueron ellas las que Me dieron fortaleza para soportar Mi amarga Pasión. A través de ellas, como a través de canales, Mi misericordia fluye hacia la humanidad.

Jesús misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta Tu gracia en nosotros para que realicemos dignas obras de misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean, glorifiquen al Padre de misericordia que está en el cielo.

   La fuente del amor de Dios, Vive en los corazones limpios, Purificados en el mar de misericordia, Resplandecientes como las estrellas, Claros como la aurora.

   Padre eterno, mira con misericordia al grupo elegido de Tu viña, a las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos; otórgales el poder de Tu bendición. Por el amor del Corazón de Tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de Tu luz para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación, y a una sola voz canten alabanzas a Tu misericordia sin límite por los siglos de los siglos. Amén.



Día 9.

Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos.

Lectura Bíblica: Is 53, 4-7

Diario, 445



Para reflexión:

   El Papa Benedicto XVI nos dice: «...Fijando la mirada del alma en las llagas gloriosas de su cuerpo transfigurado, podemos entender el sentido y el valor del sufrimiento, podemos aliviar las múltiples heridas que siguen ensangrentando a la humanidad, también en nuestros días. En sus llagas gloriosas reconocemos los signos indelebles de la misericordia infinita del Dios del que habla al profeta: Él es quien cura las heridas de los corazones desgarrados, quien defiende a los débiles y proclama la libertad a los esclavos, quien consuela a todos los afligidos y ofrece su aceite de alegría en lugar del vestido de luto, un canto de alabanza en lugar de un corazón triste (cf. Is 61,1.2.3). Si nos acercamos a Él con humilde confianza, encontraremos en su mirada la respuesta al anhelo más profundo de nuestro corazón: conocer a Dios y entablar con Él una relación vital en una auténtica comunión de amor, que colme de su mismo amor nuestra existencia y nuestras relaciones interpersonales y sociales...» (Homilía Domingo de Pascua, 23 marzo 2008).



Saludemos al Corazón misericordioso de Jesús:

Tercer día de la Novena (Diario, 1214-1215)

Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Estas almas Me consolaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura.

1215

Jesús infinitamente compasivo, que desde el tesoro de Tu misericordia les concedes a todos Tus gracias en gran abundancia, acógenos en la morada de Tu clementísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de Él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor Tuyo con que Tu Corazón arde por el Padre celestial. Son impenetrables las maravillas de la misericordia, No alcanza sondearlas ni el pecador ni el justo, Miras a todos con compasión, Y atraes a todos a tu amor.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas fieles como herencia de Tu Hijo y por su dolorosa Pasión, concédeles Tu bendición y rodéalas con Tu protección constante para que no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los Ángeles y los santos, glorifiquen Tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.



Día 10.

Corazón de Jesús, traspasado por una lanza.

Lectura Bíblica: Jn 19, 31-34

Diario, 1485, 1425



Para reflexión:

    El Corazón Traspasado de Jesús, de donde brotan sangre y agua, para nuestra liberación del pecado y la purificación de todas nuestras inmundicias, es la fuente abierta de salvación. Precisamente, el Papa Pío XII en la encíclica Haurietis Aquas, sobre el Sagrado Corazón, nos recuerda que del Corazón de Jesús fluyen grandes corrientes de agua y salvación. 

   Y el Señor le dice a santa Faustina: "He abierto mi Corazón como fuente viva de misericordia. Invita a las almas a venir a tomar vida de él. Mi misericordia es más grande que todos tus pecados y los del mundo entero. Permití que una lanza traspasara mi Sagrado Corazón para así abrir ampliamente la fuente de misericordia para ustedes" (Diario, 1425).

 El Catecismo de la Iglesia Católica promulgado en 1994 por Juan Pablo II, contiene una excepcional descripción del símbolo del Sagrado Corazón: “Nos ha amado a todos con un corazón humano. Por esta razón, el sagrado Corazón de Jesús, traspasado por nuestros pecados y para nuestra salvación (cf. Jn 19, 34), es considerado como el principal indicador y símbolo...del amor con que el divino Redentor ama continuamente al eterno Padre y a todos los hombres" (CEC  478)



Saludemos al Corazón misericordioso de Jesús:

Te saludo, Herida abierta del Sacratísimo Corazón,

De la cual salieron los rayos de la misericordia

Y de la cual nos es dado sacar la vida,

Únicamente con el recipiente de la confianza. (Diario, 1321)



Día 11.

Corazón de Jesús, víctima de los pecadores.

Lectura Bíblica: 1 Pe 1,18-21

Diario, 1747



Para reflexión:

   Esta invocación de las letanías del Sagrado Corazón nos recuerda que Jesús, según la palabra del Apóstol Pablo, "fue entregado por nuestros pecados" (Rm 4,25); pues, aunque El no había cometido pecado, "Dios le hizo pecado por nosotros" (2 Co 5,21). Sobre el Corazón de Cristo gravo, enorme, el peso del pecado del mundo.

   En El se cumplió de modo perfecto la figura del "cordero pascual", víctima ofrecida a Dios para que en el signo de su sangre fuesen librados de la muerte los primogénitos de los hebreos (Ex 12,21-27). Por tanto, justamente Juan Bautista reconoció en El al verdadero "cordero de Dios" (Jn 1,29): cordero inocente, que habla tomado sobre sí el pecado del mundo para sumergirlo en las aguas saludables del Jordán (Mt 3,13-16 y paralelos); cordero manso, "al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda" (Is 53,7), para que por su divino silencio quedase confundida la palabra soberbia de los hombres inicuos.

Jesús es víctima voluntaria, porque se ofreció libremente a su pasión (Misal Romano, Plegaria eucarística II, como víctima de expiación por los pecados de los hombres (Lv 1,4; Hb 10,5-10) que consumió en el fuego de su amor. (Juan Pablo II, 10 de septiembre, 1989)



Saludemos al Corazón misericordioso de Jesús:

Continuamos con la Novena de la Divina Misericordia

Cuarto día de la Novena (Diario, 1216-1217)

Hoy, tráeme a los paganos* y aquellos que todavía no Me conocen. También pensaba en ellos durante Mi amarga Pasión y su futuro celo consoló Mi Corazón. Sumérgelos en el mar de Mi misericordia. 1217 Jesús compasivisimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge en la morada de Tu piadosísimo Corazón a las almas de los paganos que todavía no Te conocen. Que los rayos de Tu gracia las iluminen para que también ellas unidas a nosotros, ensalcen Tu misericordia admirable y no las dejes salir de la morada de Tu compasivisimo Corazón. La luz de Tu amor Ilumine las tinieblas de las almas Haz que estas almas Te conozcan, Y junto con nosotros glorifiquen Tu misericordia. Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los paganos y de los que todavía no Te conocen, pero que están encerrados en el muy compasivo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.


Día 12.


Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados.

Lectura Bíblica: Rm 3,23-25

Diario, 1744



Para reflexión:

    Los Apóstoles han sido llamados a volver al Corazón, que es propiciación por los pecados del mundo. Y con ellos también nosotros somos llamados.

   La potencia de la remisión de los pecados, la potencia de la victoria sobre el mal que alberga en el corazón del hombre, se encierra en la pasión y en la muerte de Cristo Redentor. Un signo Particular de esta potencia redentora es precisamente el Corazón. La Pasión de Cristo Y Su muerte se han apoderado de todo su cuerpo. Se han cumplido mediante todas las heridas, que El ha recibido durante la pasión. Y se han cumplido sobre todo en el Corazón, porque el Corazón agonizaba mientras se apagaba todo el cuerpo. El Corazón se consumía al ritmo del sufrimiento que producían todas las heridas.

    En este despojamiento el Corazón ardía de amor. Una llama viva de amor ha consumido el Corazón de Jesús en la cruz. Este amor del Corazón fue la potencia propiciadora por nuestros pecados. Ello ha superado - y supera para siempre - todo el mal contenido en el pecado, todo el alejamiento de Dios, toda la rebelión de la libre voluntad humana, que se opone a Dios y a su santidad.

   El amor que ha consumado el Corazón de Jesús el amor que ha causado la muerte de su Corazón - era y es una potencia invencible. Mediante el amor del Corazón divino, la muerte ha logrado la victoria sobre el pecado. Se ha convertido en fuente de vida y de santidad.

    Cristo mismo conoce hasta el fondo este misterio redentor de su Corazón. Es testimonio inmediato del mismo. Cuando dice a los Apóstoles: Recibid el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, da testimonio de aquel Corazón que es propiciación por los pecados del mundo.

Saludemos al Corazón misericordioso de Jesús:

Quinto día de la Novena (Diario, 1218-1219)  Hoy, atráeme a las almas de los herejes y de los cismáticos, y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Durante Mi amarga Pasión, desgarraron Mi cuerpo y Mi Corazón, es decir, Mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, Mis llagas cicatrizan y de este modo alivian Mi Pasión.

También para aquellos que rasgaron la vestidura de Tu unidad Brota de tu Corazón la fuente de piedad. La omnipotencia de Tu misericordia, oh Dios, Puede sacar del error también a estas almas.

   Jesús sumamente misericordioso, que eres la bondad misma, Tú no niegas la luz a quienes Te la piden. Acoge en la morada de Tu muy compasivo Corazón a las almas de los herejes y las almas de los cismáticos y llévalas con Tu luz a la unidad con la Iglesia; no la dejes alejarse de la morada de Tu compasivisimo Corazón, sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de Tu misericordia.

   Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los herejes y de los cismáticos que han malgastado Tus bendiciones y han abusado de Tus gracias por persistir obstinadamente en sus errores. No mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y su amarga Pasión que sufrió por ellos ya que también ellos están acogidos en el sumamente compasivo Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen Tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén. 



Día 13.

Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra.

Lectura Bíblica: Ef 2, 1-7

Diario, 801

Para reflexión:

   Jesús es de verdad nuestra paz, nuestra suprema reconciliación.

Jesús es nuestra paz. Es bien conocido el significado bíblico del término "paz": indica, en síntesis, la suma de los bienes que Jesús, el Mesías, ha traído, a los hombres. Por esto, el don de la paz marca el inicio de su misión sobre la tierra, acompaña su desarrollo y constituye su coronamiento. "Paz" cantan los ángeles junto al pesebre del recién nacido "Príncipe de la Paz" (Lc. 2,14; Is 9,5). "Paz" es el deseo que brota del Corazón de Cristo, conmovido ante la miseria del hombre enfermo en el cuerpo (Lc. 8,48)o en el espíritu (Lc. 7,50). "Paz" es el saludo luminoso del Resucitado a sus discípulos (Lc. 24,36; Jn 20,19.26), que El, en el momento de dejar esta tierra, confía a la acción del Espíritu, manantial de "amor, alegría, paz" (Gal 5,22).

    Jesús es, al mismo tiempo, nuestra reconciliación. Como consecuencia del pecado se produjo una profunda y misteriosa fractura entre Dios, el Creador, y el hombre, su criatura. Toda la historia de la salvación no es más que la narración admirable de las intervenciones de Dios en favor del hombre a fin de que éste, en la libertad y en el amor, vuelva a El; a fin de que a la situación de fractura suceda una situación de reconciliación y de amistad, de comunión y de paz.

   En el Corazón de Cristo, lleno de amor hacia el Padre y hacia los hombres, sus hermanos, tuvo lugar la perfecta reconciliación entre el cielo y la tierra: Fuimos reconciliados con Dios - dice el Apóstol - por la muerte de su Hijo" (Rom 5,10).

Quien quiera hacer la experiencia de la reconciliación y de la paz, debe acoger la invitación del Señor y acudir a El (Mt 11,28). En su Corazón encontrará paz y descanso; allí, su duda se transformará en certidumbre; el ansia, en quietud; la tristeza, en gozo; la turbación, en serenidad. Allí encontrará alivio al dolor, valor para superar el miedo, generosidad para no rendirse al envilecimiento y para volver a tomar el camino de la esperanza. (Juan Pablo II, 3 de Septiembre, 1989)



Saludemos al Corazón misericordioso de Jesús:

Sexto día (Diario, 1220-1223) Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños, y sumérgelas en Mi misericordia. Éstas son las almas más semejantes a Mi Corazón. Ellas Me fortalecieron durante Mi amarga agonía. Las veía como Ángeles terrestres que velarían al pie de Mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir Mi gracia; concedo Mi confianza a las almas humildes.

Jesús, tan misericordioso, Tu Mismo has dicho: Aprendan de Mí que soy manso y humilde de corazón. Acoge en la morada de Tu compasivisimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios Mismo. Estas almas tienen una morada permanente en Tu compasivisimo Corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad.

   De verdad el alma humilde y mansa Ya aquí en la tierra respira el paraíso, Y del perfume de su humilde corazón Se deleita el Creador Mismo.

   Padre eterno, mira con misericordia a las almas mansas y humilde y a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza Tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, Te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que Te proporcionan, bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.



Día 14.

Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra.

Lectura Bíblica: Jn 11, 1-4.17-27

Diario, 1427



Para reflexión:

   El Corazón de Jesús es fuente de vida, porque por medio de El actúa la victoria sobre la muerte. Es fuente de santidad, porque en El ha sido vencido el pecado que es adversario de la santidad en el corazón del hombre.

   Jesús es la vida que brota eternamente de la divina fuente del Padre: "En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios .. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres (Jn1,1.4).

Jesús es vida en Sí mismo: "Como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en si mismo" (Jn 5,26). En su Corazón, la vida divina y la vida humana se unen armónicamente, en plena e inseparable unidad.

Pero Jesús es también vida para nosotros "Dar la vida" es el objetivo de la misión que El, Buen Pastor, recibió del Padre: "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn 10,10).

    Jesús es también la resurrección. Nada es tan radicalmente contrario a la santidad de Cristo - el Santo del Señor (Lc. 1,35; Me 1,24) - como el pecado; nada es tan opuesto a El, fuente de vida, como la muerte.

Un vínculo misterioso une pecado y muerte (Sb 2,24; Rm 5,12; 6,23; etc): ambas son realidades esencialmente contrarias al proyecto de Dios sobre el hombre, que no fue hecho para la muerte, sino para la vida. Ante todo expresión de muerte, el Corazón de Cristo se conmovió profundamente, y por amor al Padre y a los hombres, sus hermanos, hizo de su vida un "prodigioso duelo" contra la muerte (Misal Romano, Secuencia de Pascua): con una palabra restituyó la vida física a Lázaro, al hijo de la viuda de Naín, a la hijo de Jairo; con la fuerza de su amor misericordioso devolvió la vida espiritual a Zaqueo, a María Magdalena, a la adúltera y a cuantos supieron reconocer su presencia salvadora. (Juan Pablo II, 27 de agosto, 1989)



Saludemos al Corazón misericordioso de Jesús:

Séptimo día de la Novena (Diario 1224-1225)  Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican Mi misericordia de modo especial y sumérgelas en Mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron Mi Pasión y penetraron más profundamente en Mi espíritu. Ellas son un reflejo viviente de Mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con un resplandor especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte.

   Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge en la morada de Tu compasivisimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de Tu misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios Mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en Tu misericordia, y unidas a Ti, cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Estas almas no serán juzgadas severamente, sino que Tu misericordia las protegerá en la hora de la muerte.

   El alma que ensalza la bondad de su Señor Es por Él particularmente amada. Está siempre al lado de la fuente viva Y saca gracias de la Divina Misericordia. Padre eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran Tu mayor atributo, es decir, Tu misericordia insondable y que están encerradas en el compasivisimo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones, desbordantes de gozo, Te cantan, oh Altísimo, un cántico de misericordia. Te suplico, oh Dios, muéstrales Tu misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en Ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo: A las almas que veneren esta infinita misericordia Mía, Yo Mismo las defenderé como Mi gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte. 1226


Día 15.

El corazón de Jesús ilumina el ser humano (Juan Pablo II)

Lectura Bíblica: Jn 20, 19-22

Diario, 27



Para reflexión:

Bastan las palabras del Beato Juan Pablo II en Varsovia el 11 de junio de 1999 en el Centenario de la consagración del género humano al Sagrado Corazón de Jesús para entender este aspecto del Corazón de Jesús : "Junto al Corazón de Cristo, el corazón del hombre aprende a conocer el sentido verdadero y único de su vida y de su destino, a comprender el valor de una vida auténticamente cristiana, a evitar ciertas perversiones del corazón humano, a unir el amor filial hacia Dios con el amor al prójimo. Así -y esta es la verdadera reparación pedida por el Corazón del Salvador- sobre las ruinas acumuladas por el odio y la violencia, se podrá construir la civilización del Corazón de Cristo".



Saludemos al Corazón misericordioso de Jesús:

Octavo día de la Novena (Diario1226-1227) Hoy tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Que los torrentes de Mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por Mí Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a Mi justicia. Está en tu poder llevarles alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de Mi Iglesia y ofrécelas en su nombre…. Oh, sí conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con Mi justicia.

    Jesús misericordiosísimo, Tu Mismo has dicho que deseas la misericordia; heme aquí que llevo a la morada de Tu muy compasivo Corazón a las almas del purgatorio, almas que Te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adeudada a Tu justicia. Que los torrentes de Sangre y Agua que brotaron de Tu Corazón, apaguen el fuego del purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de Tu misericordia.

   Del tremendo ardor del fuego del purgatorio Se levanta un lamento a Tu misericordia. Y reciben consuelo, alivio y refrigerio En el torrente de Sangre y Agua derramado.

   Padre eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa Pasión de Jesús, Tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada, muestra Tu misericordia a las almas que están bajo Tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, Tu amadísimo Hijo, ya que creemos que Tu bondad y Tu compasión no tienen límites.



P. Ricardo Giraldo