De servicio en la Casa de Paso Divina Providencia en la frontera con Venezuela

De servicio en la Casa de Paso Divina Providencia en la frontera con Venezuela

“Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes.No puedes dejar de hacerlo, ni excusarte, ni justificarte.Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera – la acción, la segunda – la palabra, la tercera – la oración.En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia(Diario 742)”

Desde el mes de Junio los servidores de la Casa de la Misericordia María Auxiliadora en la ciudad de Cúcuta, apoyan el servicio en la Casa de Paso Divina Providencia en la parroquia San Pedro Apóstol en la Parada, donde se brinda alimentos, atención espiritual y pastoral, dirigida a familias enteras que han emigrado de Venezuela.

Unidos a la labor que realiza la Iglesia Católica en la Diócesis de Cúcuta en cabeza de Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid,   en comunión con las fuerzas vivas de las parroquias, y movimientos de laicos que hacen presencia en esta zona fronteriza del oriente colombiano, un grupo de misioneros y servidores de la Casa de la Misericordia primero con el padre David Caña Pérez párroco de Santa Martha,   gran gestor de esta idea; y   gracias al padre Hugo Suárez párroco de San Pedro Apóstol, desde el pasado 8 de junio realizan la misión de ayudar con donaciones,  la preparación de almuerzos, y   llevando el “ Pan de La Palabra”, a través del Manual Misericordia día a día, un camino diario de oración personal.

Manos unidas, “Misioneros de la Misericordia” en acción, haciendo como nos exhorto el Papa Francisco durante el Año Jubilar de la Misericordia,  a hacer de la misericordia  la gran tarea de nuestra Iglesia. Bendecimos a Dios por estos servidores  que fortalecen lazos de solidaridad, y   continúan apoyando esta gran misión de nuestra Iglesia con los hermanos venezolanos que han tenido que dejar abandonado el país empujados por la escasez de productos básicos, la inseguridad y la crisis económica.

Pedimos que la misericordia de Dios siga pasando a través de nuestro corazón al  prójimo como se lo pidió Jesús a Santa Faustina: Has de saber, hija mía, que mi Corazón es la Misericordia misma  Deseo que tu corazón sea la sede de la misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre el mundo entero a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede retirarse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas (Diario 1777).