XXIII Escuela de Misioneros de la Misericordia

XXIII Escuela de Misioneros de la Misericordia

Días de formación,  escucha, oración, compartir fraterno y misión vivieron 23 nuevos misioneros, en la XXIII Escuela de Misioneros de la Misericordia que se llevó del 12 al 23 de Marzo en Albán Cundinamarca, donde profundizaron en la dignidad y la vocación del bautizado.

Con acompañamiento espiritual, psicológico y la experiencia kerigmática del Seminario de Vida en la Misericordia, este grupo de jóvenes pudieron reconocer su ser de hijos de Dios, la alegría del encuentro con Jesucristo que cambia la vida y le da un nuevo sentido, llenándose  de nuevos motivos para vivir una nueva experiencia en sus vidas: la misión.  Es la alegría del encuentro con Jesús que es contagiosa, se irradia, y expande como lo ha dicho el Papa Francisco: “Ese testimonio que nace de la alegría asumida y luego transformada en anuncio, este gozo que anuncia Jesucristo ”.

Ellos pudieron reconocer su ser de hijos de Dios como dijo nuestro fundador Juan Carlos Saucedo durante estos 12 días y se siguen preparando para una segunda etapa de dos meses, para poder acercarse a sus hermanos y presentarles la alegría del encuentro con la Palabra de Dios.

Con el corazón agradecido  manifestó Miguel Fernández  coordinador de pastoral, finalizó nuestra XXIII  Escuela de los Misioneros de la Misericordia en Albán Cundinamarca, por la experiencia fraterna vivida, por el Encuentro intenso con Cristo Palabra de Vida y por la respuesta Misionera emprendida por jóvenes valientes que se comprometen la tarea evangelizadora de la Iglesia; y también como lo dijo Ana Casas psicóloga y Coordinadora Nacional,  que acompaño  esta Escuela: “Agradecidos con Dios por tanto derroche de amor durante estos 12 días, donde somos testigos de como cada joven recupera su dignidad de hijo de Dios y deseo de continuar siendo mejor.

Bendecimos a Dios por los formadores que  también acompañaron esta Escuela ( Jairo Mora, Martha de Reyes,  Ana, Miguel, Jenny Paola, Román, y Arnaldo) y por este grupo  jóvenes,  que han dicho  que esta Escuela de Misioneros te lleva a poner los pies sobre la tierra y dejar de pensar que solo tu eres el centro de todo. Que ha sido una experiencia renovadora y que les gustó mucho conocer  otras testimonios y vivencias.  Y ver como Dios actúa en cada una de ellas y ofrecer su  apoyo.