La Misericordia de Dios al servicio de la Reconciliación y la Paz en Colombia

El: Jueves, 21 Agosto 2014. Publicado en: 3 Congreso Mundial Misericordia, General

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Durante su conferencia en Wacom III: " La Misericordia al servicio de la reconciliación y la paz en Colombia"; el Señor Cardenal Rubén Salazar dio gracias al Señor por haber puesto sus ojos sobre el sufrimiento extremo que hemos padecido los colombianos y por abrazar con misericordia nuestras heridas aún abiertas, al elegirnos como anfitriones del III Congreso Apostólico Mundial de la Misericordia.

También dijo que para Colombia este Congreso Mundial de la Misericordia es un signo que nos trae un mensaje de esperanza y nos dice que nuestro sufrimiento no ha sido inútil, no ha sido en vano, que ese caudal inmenso del dolor que nos ha desgarrado por décadas de conflicto y que ha dejado seis millones y medio de seres humanos victimizados, por obra de su gracia será la semilla que fructifique en resurrección. Sí. Un dolor redentor como semilla de reconciliación. Un rayo de luz que se posa sobre nuestra nación.

En su ponencia reflexionó sobre cómo Colombia –hoy más que nunca- tiene que ser capaz de misericordia e invoco la luz del Espíritu Santo para que estas reflexiones permitan comprender el misterio de la misericordia y cómo los colombianos tenemos, movidos por la gracia del Señor, que llenar nuestros corazones de misericordia. Colombia es capaz de misericordia.

Asi mismo desde este Congreso Apostólico de la Misericordia hizo un llamado a los militantes de las FARC y el ELN, a los miembros de las autodefensas, a los narcotraficantes, pero también a los agentes del estado y a todas las personas que de una u otra forma contribuyeron a que el conflicto armado se hiciera cada vez más una guerra sucia, que hagan ese proceso de descubrir la verdad acerca de sí mismos; que no sigan encubriendo sus crímenes con la mentira; que sean capaces de descubrir la realidad del crimen, la realidad de la falta cometida: "Que ellos sean capaces de dejar a un lado todas las mentiras que se han dicho a lo largo de todos estos años de conflicto y, por lo tanto, que poco a poco puedan descubrir toda la verdad. Y a la luz de esa verdad sean capaces de darse cuenta de la enormidad del crimen cometido y el daño causado a la dignidad de otros seres humanos. Y, al tomar conciencia de su pecado, muestren arrepentimiento; puedan darse cuenta de que han causado un daño, que han cometido un crimen y se arrepientan de haberlo cometido. Y al arrepentirse pidan perdón. Y prometan no volver a hacerlo y se comprometan en procesos de reparación del daño causado. Sin este proceso –que se vive en el sacramento de la confesión por el cual se hacen objeto de la misericordia de Dios- no hay conversión posible".

En su intervención el Cardenal colombiano hizo mención de Santa Faustina Apóstol y secretaria, escogida por el mismo Jesús para recordar este mensaje de misericordia al mundo desde Polonia: " Las palabras de Jesús a santa Faustina, resuenan hoy para Colombia: "Hija mía. No me has ofrecido lo que realmente es tuyo. Hija, dame tu miseria porque es tu propiedad exclusiva".

Y finalizo su conferencia pidiendo que se uniera todo el sufrimiento, pasado, presente y futuro donándolo a los pies de la cruz: " lo unimos al sufrimiento de Cristo, que es el mismo sufrimiento de Dios con nosotros y por nosotros, para que Dios lo tome, lo acepte como ofrenda y los transforme en fuerza redentora y salvífica, haciéndolo amor-misericordia. No es el sufrimiento el que nos redime sino el amor. Un sufrimiento que ofrecemos hoy por aquellos que nos han causado tanto dolor, los que han derramado la sangre de sus hermanos, para que Él los transforme y tenga piedad de sus corazones de piedra y de nuestros corazones, endurecidos por décadas de violencia".

Por: Neila Marin C.S.

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